El cambio político en Venezuela reabre el debate sobre el futuro de Bitcoin y las stablecoins en el país
Del refugio financiero a una posible transición económica
La reciente detención de Nicolás Maduro y la instalación de un gobierno interino han abierto una nueva etapa de incertidumbre —y expectativas— en Venezuela. En este contexto, resurgen las preguntas sobre el papel que jugarán Bitcoin y las criptomonedas tras años de adopción impulsada por la necesidad, la hiperinflación y la evasión de sanciones.
Durante más de una década, los ciudadanos recurrieron a criptoactivos para proteger ahorros, acceder a dólares y recibir remesas ante los controles de capital y el colapso del sistema bancario. Incluso el propio Estado intentó capitalizar esta dinámica con proyectos fallidos como el Petro, dejando una lección clave: las criptomonedas permiten operar al margen del sistema financiero tradicional.
Adopción cripto: datos y realidad sobre el terreno
Según el Índice Global de Adopción 2025 de Chainalysis, Venezuela ocupa el puesto 18 a nivel mundial. La depreciación constante del bolívar y una diáspora activa consolidaron primero a Bitcoin y luego a las stablecoins como herramientas centrales de supervivencia económica.
Algunos analistas locales sugieren que, con una eventual reapertura financiera y nuevas inversiones en el sector petrolero, el impulso cripto podría perder fuerza. Sin embargo, voces del ecosistema discrepan y señalan que el conocimiento adquirido por la población no desaparecerá.
Visión del sector: menos uso estatal, más adopción ciudadana
Referentes del sector cripto venezolano coinciden en que un cambio político reduciría el uso de criptomonedas por parte del gobierno, pero no por la población. Para muchos ciudadanos, las stablecoins siguen siendo la vía más eficiente para dolarizar ingresos, recibir remesas y operar internacionalmente.
Durante periodos de transición, las criptomonedas actúan como válvulas de escape financiero, especialmente si el sistema bancario tarda en restablecer relaciones internacionales. Incluso en un escenario de estabilización, la experiencia acumulada convierte a Venezuela en una de las sociedades con mayor comprensión práctica de estos activos.
Oportunidad para reconstruir el sistema financiero
Una eventual transición democrática abriría la puerta a rediseñar el sistema financiero desde cero, con infraestructuras digitales como eje central. En un país con crédito prácticamente inexistente, los préstamos respaldados por criptoactivos y las soluciones basadas en stablecoins podrían cubrir vacíos estructurales.
Además, la reapertura comercial podría atraer tanto a grandes plataformas internacionales como a soluciones locales, mejor adaptadas a la cultura y necesidades del mercado venezolano, generando competencia e innovación.
Conclusión
Lejos de desaparecer, las criptomonedas parecen destinadas a integrarse en un modelo híbrido en Venezuela. La posible normalización financiera facilitará el acceso a dólares y a la banca tradicional, pero no eliminará las ventajas de Bitcoin y las stablecoins. Tras años de adopción forzada, su uso futuro no responderá solo a la necesidad, sino a la eficiencia demostrada de estas tecnologías.



