Del choque con Ethereum a su apuesta por Solana
Max Resnick, economista jefe en Anza, vuelve a generar debate al defender que el progreso real en blockchain exige confrontar inercias. Tras su salida de Ethereum y su llegada a Solana, Resnick sostiene que su presión pública ayudó a que Ethereum retomara el escalado del L1, mientras ahora trabaja en Solana para reducir el MEV y mejorar la eficiencia del mercado.
Críticas al enfoque L2 y prioridad por el L1
Resnick ha sido uno de los críticos más duros del modelo centrado en L2s, al que califica de “extractivo” por depender de ingresos de secuenciadores. Su tesis: escalar el L1 es clave para la resiliencia y la adopción. Aunque reconoce el rigor investigador de Ethereum, considera que su ritmo es demasiado conservador frente a la ejecución rápida de Solana.
Reducir MEV como ventaja competitiva
En Solana, Resnick impulsa cambios estructurales para minimizar el MEV del validador, enviando ese valor “a cero” para lograr mercados más ajustados y líquidos. Entre las propuestas destacan Application Controlled Execution (ACE) y Multiple Concurrent Proposers (MCP), que buscan reducir censura y monopolios de liderazgo en bloques.
Gobernanza, cultura y velocidad
Para Resnick, la diferencia es cultural: Ethereum prioriza investigación y garantías a largo plazo; Solana apuesta por iterar rápido y resolver problemas en producción. Defiende que la ideología no debe frenar mejoras inmediatas, incluso si implican trade-offs técnicos.
Conclusión
La postura de Resnick refuerza un debate central del sector: investigación cauta vs. ejecución agresiva. Su influencia ya ha movido agendas en Ethereum y ahora intenta convertir a Solana en un entorno con menor MEV, mayor liquidez y mejor experiencia de mercado.



