La compañía abandona la emisión propia de criptomonedas y se centra en integrar stablecoins de terceros para aprovechar su enorme base de usuarios
El giro tras el fracaso de Libra
Meta prepara su regreso al sector cripto con una estrategia completamente distinta a su fallido proyecto Libra. En lugar de emitir su propia moneda, la compañía opta ahora por integrar stablecoins ya existentes dentro de sus plataformas.
La fuerte oposición regulatoria que enfrentó Libra dejó claro que los gobiernos no están dispuestos a permitir que grandes tecnológicas controlen monedas globales, lo que ha obligado a Meta a replantear su enfoque.
De emitir dinero a controlar la distribución
El nuevo modelo de Meta se basa en delegar la emisión, custodia y cumplimiento normativo a terceros, mientras la empresa se enfoca en la capa de distribución y experiencia de usuario.
Con plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp, Meta cuenta con miles de millones de usuarios, lo que le permite convertirse en uno de los mayores canales de adopción de pagos digitales sin necesidad de crear su propia moneda.
Infraestructura externa, experiencia interna
Meta planea colaborar con socios especializados que gestionen la infraestructura financiera, incluyendo liquidación, reservas y cumplimiento regulatorio. Entre los posibles aliados destaca Stripe, que ya ha desarrollado capacidades avanzadas en pagos con stablecoins.

Este enfoque permite a Meta evitar la complejidad regulatoria y técnica, mientras mantiene el control sobre cómo se integran los pagos dentro de su ecosistema.
Regulación como factor determinante
El nuevo marco regulatorio, especialmente en Estados Unidos, favorece a entidades financieras autorizadas para emitir stablecoins. Esto limita el papel de las grandes tecnológicas en la creación directa de monedas, pero abre oportunidades en la distribución y uso.
Meta ha adaptado su estrategia para encajar en este entorno, reduciendo riesgos regulatorios y acelerando su entrada en el sector.
Stablecoins como base del comercio digital y la IA
El impulso de Meta hacia las stablecoins también está ligado a su apuesta por la inteligencia artificial. La compañía prevé que los sistemas automatizados gestionen transacciones de forma autónoma, lo que requiere infraestructuras de pago rápidas, globales y programables.
Las stablecoins se posicionan como la solución ideal para este nuevo modelo, facilitando pagos instantáneos, transacciones internacionales y operaciones automatizadas entre sistemas.
Conclusión
Meta ha entendido que el poder en el ecosistema cripto no está solo en emitir moneda, sino en controlar su uso y distribución. Su nueva estrategia basada en alianzas le permite integrarse en el sistema financiero digital sin asumir riesgos regulatorios, posicionándose como un actor clave en la próxima generación de pagos globales.



