Los analistas prevén una reacción moderada del mercado ante el próximo informe del IPC, mientras las preocupaciones por los aranceles y el empleo dominan la atención de los inversores.
Un test clave para los mercados tras semanas de incertidumbre
Bitcoin y los mercados financieros globales se preparan para recibir el primer dato de inflación en EE. UU. desde el cierre del Gobierno el pasado 1 de octubre, un evento que ha limitado la publicación de estadísticas laborales y macroeconómicas clave.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) se publicará este viernes, y su lectura será determinante para la próxima decisión de tipos de interés de la Reserva Federal.
Según los analistas, el mercado espera una reacción contenida, con un impacto limitado sobre el precio de Bitcoin, que ha mostrado resiliencia frente a la reciente volatilidad macro.
“Bitcoin y el mercado en general reaccionarán de forma moderada a este evento macro clave”, explicó Tim Sun, investigador senior del HashKey Group, quien añadió que el efecto será mínimo incluso si el IPC muestra una ligera sorpresa al alza.
Inflación estable y foco en aranceles
Las estimaciones de consenso anticipan un aumento del IPC al 3,1 % desde el 2,9 % anterior, aunque los datos alternativos del proveedor Truflation —basado en blockchain— sugieren un valor inferior del 2,28 %.
De confirmarse, reforzaría la narrativa de moderación inflacionaria gradual que sostiene la postura dovish de la Reserva Federal.
“El escenario más probable es un incremento modesto o una lectura plana”, señaló Sun, destacando que las preocupaciones por la política arancelaria y el empleo pesan más que la inflación en la percepción actual de los inversores.
Derek Lim, jefe de investigación en Caladan, coincidió en que el mercado de criptomonedas mostrará una respuesta mesurada, con menor sensibilidad al dato de inflación que en ciclos anteriores.
Bitcoin frente al contexto macro
El precio de Bitcoin (BTC) ha oscilado entre $110.000 y $112.000 durante la semana, mostrando consolidación tras el rebote impulsado por expectativas de recortes de tasas.
Los analistas consideran que, salvo un dato de inflación inesperadamente alto, la tendencia macro continuará favoreciendo la estabilidad del mercado, con mayor atención puesta en la guerra comercial entre EE. UU. y China y la evolución de la liquidez global.



