El bloqueo de la CLARITY Act en el Senado deja sin aprobar el gran marco legislativo que pretendía definir las competencias de la SEC y la CFTC sobre los activos digitales. Mientras el Congreso mantiene abierta una posible reconsideración, ambos reguladores están acelerando sus propias iniciativas para cubrir parte de ese vacío, aunque sus normas no ofrecen la misma permanencia jurídica que una ley federal.
La CLARITY Act queda bloqueada en el Senado
Estados Unidos vuelve a encontrarse ante una cuestión que lleva años intentando resolver: quién debe regular cada parte del mercado de criptomonedas y bajo qué reglas.
La CLARITY Act pretendía establecer una estructura legislativa permanente para responder a esa pregunta.
Sin embargo, el proyecto sufrió un importante revés el 15 de septiembre cuando la votación de procedimiento en el Senado terminó 49-50, sin alcanzar los 60 votos necesarios para avanzar.
La situación no significa necesariamente que el proyecto haya desaparecido definitivamente.
El senador Thom Tillis presentó una moción para reconsiderar la votación, manteniendo abierta una vía procesal para volver a intentar avanzar con la legislación durante la actual sesión del Congreso.
Pero mientras esa posibilidad continúa abierta, la SEC y la CFTC están acelerando sus propias iniciativas.
¿Qué pretendía solucionar realmente la CLARITY Act?
Uno de los principales problemas regulatorios del mercado estadounidense ha sido determinar cuándo un activo digital debe considerarse un valor y cuándo entra dentro de la categoría de commodity.
La distinción es fundamental porque determina qué regulador tiene competencias sobre determinadas actividades.
La Securities and Exchange Commission (SEC) supervisa los mercados de valores.
La Commodity Futures Trading Commission (CFTC) tiene competencias principalmente sobre derivados de commodities y determinadas prácticas fraudulentas o manipulativas relacionadas con commodities.
La CLARITY Act pretendía establecer categorías legales más definidas para los activos digitales y delimitar las responsabilidades de ambas agencias.
La CFTC habría ganado un papel mucho mayor
Uno de los elementos centrales del proyecto era ampliar las competencias de la CFTC sobre determinados mercados spot de activos digitales considerados commodities.
Este punto resultaba especialmente importante para criptomonedas como Bitcoin.
En Estados Unidos existe supervisión federal sobre numerosos mercados financieros, pero el mercado spot de commodities digitales ha mantenido históricamente una estructura regulatoria diferente a la de los mercados de valores y derivados.
La legislación buscaba crear un marco específico para cubrir esa zona.
La clasificación de los tokens era otra pieza fundamental
La CLARITY Act también pretendía reducir la incertidumbre sobre la naturaleza jurídica de diferentes activos blockchain.
Durante años, una de las mayores disputas entre la industria y los reguladores estadounidenses ha girado alrededor de si determinadas ventas o distribuciones de tokens constituyen operaciones sujetas a las leyes federales de valores.
El objetivo legislativo era establecer criterios más definidos.
La cuestión tiene consecuencias directas para exchanges, emisores, desarrolladores y otros participantes del ecosistema.
DeFi también estaba dentro de la discusión
Otro de los apartados importantes afectaba al software descentralizado.
El proyecto buscaba establecer determinadas protecciones legales para desarrolladores de infraestructura DeFi cuando su participación se limitara al desarrollo o mantenimiento de software y no al control directo de los fondos o las operaciones realizadas por terceros.
La cuestión resulta especialmente sensible porque un protocolo descentralizado puede ser utilizado por miles de usuarios sin que sus desarrolladores controlen individualmente cada transacción.
Determinar dónde termina la responsabilidad del creador del software y dónde comienza la del usuario continúa siendo uno de los grandes debates regulatorios del sector.
La SEC acelera su propia respuesta
Con la legislación bloqueada, la SEC está utilizando sus competencias actuales para construir parte del marco que el mercado esperaba obtener mediante el Congreso.
El presidente de la SEC, Paul Atkins, ya había situado los activos digitales entre las prioridades regulatorias de su mandato.
Ahora esa estrategia adquiere todavía más importancia.
La agencia está desarrollando simultáneamente varias iniciativas relacionadas con emisión de criptoactivos, tokenización, custodia y registro de propiedad mediante blockchain.
Regulation Crypto Assets abre una nueva vía para las emisiones
En agosto, la SEC presentó su propuesta de Regulation Crypto Assets.
El proyecto pretende establecer exenciones específicas para determinadas operaciones de captación de capital relacionadas con activos digitales.
Una de ellas permitiría determinadas ofertas de hasta $5 millones durante un periodo de cuatro años.
Otra permitiría captar hasta $75 millones durante cada periodo de 12 meses, siempre que se cumplan las condiciones correspondientes.
La SEC también plantea un mecanismo de safe harbor destinado a proporcionar mayor claridad sobre cuándo determinadas obligaciones derivadas de un contrato de inversión pueden dejar de existir.
La propuesta todavía forma parte del proceso regulatorio y no debe interpretarse como una legislación aprobada por el Congreso.
Blockchain podría convertirse oficialmente en registro de propiedad
La SEC también propuso el 1 de septiembre modernizar las normas aplicables a los agentes de transferencia.
Uno de los cambios contempla expresamente el uso de registros electrónicos y sistemas basados en blockchain para representar información relacionada con la propiedad de valores.
El cambio puede resultar especialmente importante para el desarrollo de activos tokenizados.
Si blockchain puede integrarse formalmente dentro de la infraestructura de registro, una parte de los procesos actualmente gestionados mediante bases de datos financieras tradicionales podría trasladarse progresivamente hacia sistemas de registro distribuido.
La SEC acaba de abrir otra puerta a las acciones tokenizadas
La iniciativa más reciente llegó el 17 de septiembre.
La SEC concedió una exención temporal y condicional de cinco años para determinados centros de negociación de acciones estadounidenses tokenizadas.
El marco permite, bajo condiciones específicas, utilizar estructuras como automated market makers y pools de liquidez para negociar determinadas acciones NMS tokenizadas.
También proporciona alivio regulatorio condicionado a determinados proveedores de liquidez.
No significa que todas las acciones estadounidenses puedan trasladarse libremente a blockchain.
La exención contiene requisitos y limitaciones y funciona, en parte, como un entorno para estudiar cómo debería estructurarse una regulación más permanente.
La tokenización se convierte en una prioridad
La sucesión de decisiones deja clara una tendencia.
La SEC está intentando construir un marco donde los activos financieros tradicionales puedan utilizar infraestructura blockchain sin abandonar necesariamente las protecciones de las leyes estadounidenses de valores.
Acciones tokenizadas, registros blockchain y nuevos sistemas de negociación forman parte de esa estrategia.
La agencia diferencia además entre diferentes categorías de activos digitales.
Los valores tokenizados continúan siendo valores aunque utilicen una blockchain para representar o registrar su propiedad.
La CFTC también acelera su agenda cripto
La SEC no es la única agencia actuando.
La CFTC, dirigida por Michael Selig, también está desarrollando nuevas políticas para los mercados de activos digitales.
Uno de sus movimientos recientes ha sido abrir una vía regulada para los futuros perpetuos de criptomonedas en Estados Unidos.
Estos productos llevan años siendo fundamentales en los mercados internacionales de criptomonedas, pero gran parte de su actividad se había concentrado fuera del mercado regulado estadounidense.
La CFTC pretende integrar progresivamente estos instrumentos dentro de su perímetro.
El software pasivo recibe alivio regulatorio
El 17 de septiembre, el personal de la CFTC anunció además una posición de no-action para determinados proveedores de software pasivo.
Bajo una serie de condiciones, la agencia no recomendará acciones de cumplimiento por no registrarse como introducing broker cuando estos proveedores se limiten a facilitar mediante software el acceso de usuarios a determinadas entidades registradas.
La medida puede ser relevante para wallets y aplicaciones que proporcionan interfaces hacia mercados regulados sin controlar directamente las decisiones de negociación del usuario.
Pero nuevamente existe una diferencia importante: una posición de no-action no equivale a una ley aprobada por el Congreso.
SEC y CFTC construyen una CLARITY fragmentada
El resultado es un marco regulatorio que empieza a avanzar por diferentes caminos simultáneamente.
La SEC trabaja sobre emisiones de criptoactivos, tokenización, custodia y registros blockchain.
La CFTC desarrolla estructuras para derivados, software de acceso y otros mercados vinculados a commodities digitales.
En conjunto, estas iniciativas pueden cubrir algunas de las cuestiones que la CLARITY Act pretendía resolver.
Pero existe una diferencia fundamental.
Las agencias están actuando utilizando competencias regulatorias existentes; el Congreso habría establecido las reglas directamente mediante legislación federal.
Una regulación administrativa es menos permanente que una ley
Esta diferencia puede convertirse en uno de los principales problemas para la industria.
Una ley aprobada por el Congreso establece una base jurídica que no puede modificarse simplemente mediante un cambio de dirección en una agencia.
Las normas administrativas son diferentes.
Aunque una regulación formal también requiere procedimientos para ser modificada o eliminada, una futura administración puede intentar cambiar la interpretación o dirección regulatoria.
Las medidas menos formales, como determinadas guías o posiciones de no-action, pueden resultar todavía más sensibles a cambios de política.
Paul Atkins reconoce esta limitación
El propio presidente de la SEC ha insistido anteriormente en que la actuación regulatoria no sustituye completamente al Congreso.
Cuando presentó Regulation Crypto Assets en agosto, Atkins afirmó que la legislación seguía siendo necesaria para crear reglas suficientemente duraderas y resistentes a futuros cambios regulatorios.
Su argumento es especialmente importante ahora.
La SEC puede avanzar utilizando sus competencias actuales, pero la estabilidad a largo plazo del mercado dependerá en gran medida de hasta dónde llegan realmente esas competencias y de cómo puedan evolucionar bajo futuras administraciones.
También existe riesgo de litigios
La ausencia de una legislación específica puede abrir otro frente.
Las nuevas regulaciones pueden enfrentarse a impugnaciones judiciales si empresas, asociaciones u otros participantes consideran que una agencia está excediendo las facultades que le concedió el Congreso.
Esto podría retrasar determinadas iniciativas y trasladar nuevamente parte de la definición de las reglas hacia los tribunales.
Una legislación específica sobre estructura de mercado reduciría parte de esa incertidumbre al establecer directamente las competencias de cada regulador.
El mercado no vuelve completamente al punto de partida
A pesar del fracaso de la votación, el escenario actual es diferente al de hace algunos años.
La SEC ya ha publicado una taxonomía y diferentes interpretaciones sobre activos digitales.
Ha propuesto Regulation Crypto Assets.
Está modernizando las normas de agentes de transferencia para contemplar blockchain.
Ha creado una exención temporal para determinadas acciones tokenizadas.
Y la CFTC continúa ampliando su infraestructura para productos cripto regulados.
Estados Unidos, por tanto, continúa construyendo un marco regulatorio aunque la gran legislación de estructura de mercado permanezca bloqueada.
El problema ahora es la durabilidad
La cuestión fundamental ya no es únicamente si Estados Unidos tendrá reglas para las criptomonedas.
La SEC y la CFTC están demostrando que pueden desarrollar una parte considerable de esas reglas utilizando sus actuales competencias.
La pregunta es cuánto tiempo pueden permanecer esas reglas y hasta dónde pueden llegar sin una legislación específica del Congreso.
Ese es precisamente el vacío que pretendía cubrir la CLARITY Act.
La CLARITY Act todavía podría regresar
Además, todavía es demasiado pronto para considerar definitivamente terminado el proyecto.
La votación del 15 de septiembre fracasó por 49 votos a favor y 50 en contra, pero la moción presentada por Thom Tillis mantiene abierta la posibilidad de reconsiderar el resultado.
Eso significa que el Congreso todavía podría volver a abordar el proyecto si existe suficiente apoyo político para alcanzar los votos necesarios.
Mientras tanto, SEC y CFTC seguirán avanzando.
Estados Unidos construye la regulación cripto pieza por pieza
El bloqueo de la CLARITY Act ha cambiado el camino regulatorio estadounidense, pero no ha detenido el proceso.
En lugar de recibir inmediatamente un marco legislativo integral, el mercado está viendo aparecer diferentes piezas regulatorias desde la SEC y la CFTC.
Regulation Crypto Assets, registros de propiedad mediante blockchain, acciones tokenizadas, futuros perpetuos y nuevas reglas para proveedores de software forman parte de esta transformación.
El resultado puede ofrecer más claridad operativa en determinadas áreas, pero todavía existe una diferencia fundamental entre claridad regulatoria proporcionada por una agencia y certeza jurídica establecida mediante una ley federal.
Por eso, las próximas semanas serán importantes en dos frentes.
El primero estará en el Congreso, donde todavía existe una vía para reconsiderar la CLARITY Act.
El segundo estará en la SEC y la CFTC, que están acelerando su agenda para evitar que el fracaso legislativo deje un vacío completo en uno de los mercados financieros de mayor crecimiento.



