Un nuevo informe revela que las actividades ilícitas con criptomonedas alcanzaron máximos sin precedentes en 2025, impulsadas por el uso sistemático de blockchain para evadir sanciones internacionales.
Un salto sin precedentes en el crimen con criptomonedas
Según el Crypto Crime Report 2026 de Chainalysis, las direcciones criminales recibieron al menos 154.000 millones de dólares en 2025, un aumento del 162% interanual. El principal motor fue un incremento del 694% en los flujos hacia entidades sancionadas, marcando un punto de inflexión en la relación entre criptoactivos y geopolítica.
Aunque la proporción de transacciones ilícitas se mantuvo por debajo del 1% del volumen total, el crecimiento absoluto evidencia amenazas más complejas y profesionalizadas.
Estados sancionados llevan la evasión a la blockchain
El informe destaca la migración “on-chain” de la evasión de sanciones por parte de Estados como Rusia e Irán. Rusia lanzó en febrero de 2025 la stablecoin A7A5, vinculada al rublo, que canalizó más de 93.300 millones de dólares en pocos meses para pagos transfronterizos y compras bajo sanciones.
En paralelo, redes vinculadas a Irán —incluidos Hezbollah, Hamás y los hutíes— habrían lavado más de 2.000 millones de dólares mediante cripto, financiando ventas ilícitas de petróleo, adquisición de armas y actividades terroristas.
Hackeos, ransomware y lavado como servicio
Más allá de las sanciones, otras categorías delictivas también se expandieron. Hackers vinculados a Corea del Norte robaron cerca de 2.000 millones de dólares, incluyendo el mayor hack de la historia cripto: 1.500 millones de dólares en el exploit de Bybit (febrero de 2025).
Además, redes chinas de lavado de dinero consolidaron modelos de “laundering-as-a-service”, facilitando el blanqueo para fraudes, hackeos y financiación ilícita, apoyándose en infraestructuras resilientes.
Stablecoins y violencia: una combinación creciente
El informe señala un aumento preocupante de la intersección entre cripto y crimen violento: trata de personas, extorsión física y coerción directa para forzar transferencias, especialmente durante picos de mercado. Las stablecoins dominaron el 84% del volumen ilícito, por su estabilidad y facilidad para mover fondos a escala global.
Conclusión
El récord de 2025 confirma que el ecosistema “on-chain” ya no es marginal: es un frente central en la lucha contra la financiación ilícita. Chainalysis urge cooperación reforzada entre reguladores, fuerzas de seguridad y empresas cripto, con foco en cumplimiento, inteligencia blockchain y controles en stablecoins y DeFi. El mensaje es claro: la adopción crece, pero también la necesidad de blindar el sistema.



