A pesar de la postura favorable a las criptomonedas del presidente Donald Trump, bancos estadounidenses continúan cerrando cuentas a empresas del sector bajo prácticas asociadas a “Operation Chokepoint”.
Desde hace años, compañías cripto y fintech han denunciado la negación de servicios bancarios y el cierre de cuentas sin explicación, una estrategia que muchos en la industria califican como “Operation Chokepoint 2.0” o incluso “3.0”. Tras la victoria electoral del equipo pro-cripto de Trump, se esperaba un cambio de rumbo. Sin embargo, recientes incidentes demuestran que las restricciones siguen en pie.
La semana pasada, Alex Rampell, socio de Andreessen Horowitz, advirtió que los grandes bancos están dificultando las operaciones de aplicaciones como Coinbase o Robinhood, incrementando tarifas y limitando el acceso a datos bancarios.
Alex Konanykhin, CEO de Unicoin, afirmó que varias entidades, incluidas Citibank, Chase, Wells Fargo, City National Bank of Florida y TD Bank, han cerrado cuentas de su empresa y filiales sin justificación. Solo este año, cuatro bancos habrían tomado la misma medida.
Un problema sistémico y a gran escala
Konanykhin sostiene que estas acciones forman parte de una operación de alcance nacional que está causando un grave perjuicio a la industria cripto estadounidense, privando a las empresas de acceso a servicios financieros básicos.
En respuesta, se espera que Trump firme una orden ejecutiva que instruya a los reguladores a identificar y sancionar a las instituciones que practiquen el “debanking” injustificado. El plan incluiría la revisión de datos de quejas y la reinstalación de clientes que fueron excluidos sin base legal.
“El presidente conoce de primera mano el impacto de ser desbancarizado y parece decidido a frenar esta forma de guerra económica contra los negocios estadounidenses”, declaró Konanykhin, añadiendo que poner fin a estas prácticas podría devolver el liderazgo global a la industria cripto de EE. UU.
Obstáculos regulatorios
Elizabeth Blickley, socia en Fox Rothschild, advirtió que, aunque Trump ha instado a integrar las criptomonedas en las finanzas tradicionales, el verdadero cambio dependerá de la redacción final de las regulaciones. Recordó que gran parte de las propuestas legislativas nunca avanzan en el Congreso y que las normativas podrían enfrentar litigios desde ambos lados del debate regulatorio.
Por ahora, la mayoría de los bancos mantendrán su postura cautelosa hasta que las nuevas reglas reduzcan de forma clara los riesgos percibidos en el sector.



