Un juez de Nueva York ha rechazado gran parte de la moción de desestimación presentada por Digital Currency Group (DCG), permitiendo que la demanda por fraude civil impulsada por la Fiscal General Letitia James avance a tribunales.
La demanda por fraude contra DCG avanza en los tribunales de Nueva York
Digital Currency Group (DCG), uno de los conglomerados más influyentes del sector cripto, ha sufrido un revés judicial significativo. Un juez de Nueva York dictaminó que la mayoría de los cargos presentados por la Fiscal General del Estado, Letitia James, por fraude en valores y engaño a inversores minoristas podrán proceder, pese a los esfuerzos de DCG por desestimar la demanda contra DCG.
La demanda original, presentada en octubre de 2023, acusa a DCG y a sus filiales —incluidas Genesis Global Capital y su ex CEO Soichiro «Michael» Moro— de engañar a los clientes mediante representaciones falsas sobre la seguridad de los fondos invertidos en productos relacionados con criptomonedas. Según la fiscalía, las prácticas de la empresa afectaron a más de 230.000 inversores y comprometieron más de mil millones de dólares.
Rechazo parcial a la moción de DCG: un precedente legal importante
El tribunal rechazó los argumentos de DCG en cuanto a la mayoría de los cargos, particularmente los relacionados con prácticas engañosas y fraude en la venta de valores no registrados. Aunque el juez sí desestimó algunos elementos técnicos de la demanda, lo esencial de la acusación —el supuesto engaño deliberado a los inversionistas— continuará siendo evaluado en juicio. La demanda contra DCG avanza hasta ahora.
Este fallo no solo representa un golpe directo a la reputación de DCG, sino que también refuerza la posición de la NYAG como figura clave en la regulación del ecosistema cripto. Letitia James ha sostenido que muchas entidades cripto operan al margen de la ley, y esta victoria parcial refuerza su narrativa de que “ninguna empresa está por encima del marco legal”.
Contexto: ¿Qué está en juego para DCG y la industria?
DCG, casa matriz de Genesis, Grayscale y otras empresas clave del sector, enfrenta un escenario complejo. Genesis ya se declaró en bancarrota a inicios de 2023, mientras que Grayscale lucha por mantener la legitimidad de su fondo cotizado en bolsa de Bitcoin (GBTC).
Entre las acusaciones más graves se encuentra la supuesta omisión de riesgos financieros relacionados con el programa «Gemini Earn», un producto ofrecido en colaboración con el exchange Gemini, que permitía a los usuarios ganar intereses sobre sus activos digitales. Según la Fiscal General, la demanda contra DCG por ocultar pérdidas significativas es válida, ya que la empresa distorsionó su situación financiera real para atraer y retener a inversionistas.
“Los inversores merecen transparencia. Esta demanda busca responsabilizar a quienes abusaron de la confianza del público en el ecosistema cripto”, declaró Letitia James tras el fallo.
Una señal de alerta para el sector cripto
El fallo del juez puede sentar un precedente que afecte a otras plataformas y actores del mercado. El hecho de que la justicia permita avanzar una demanda basada en leyes tradicionales de valores subraya una realidad clave: la industria cripto está cada vez más bajo la lupa del sistema legal tradicional.
Abogados especializados en regulación financiera señalan que esta decisión puede inspirar más demandas contra DCG y otras empresas cripto que hayan utilizado estructuras opacas o declaraciones engañosas. La batalla legal de DCG no solo es sobre su futuro, sino también sobre cómo se definirá la regulación de las criptomonedas en EE.UU.
Conclusión: El caso DCG marcará un hito en la supervisión cripto en EE.UU.
El rechazo a la moción de desestimación por parte del juez no solo mantiene viva la demanda contra DCG, sino que también refuerza el compromiso de los reguladores estatales en aplicar la ley con firmeza dentro del ecosistema digital. Mientras el juicio avanza, todos los ojos estarán puestos en cómo este caso podría redefinir los límites legales y éticos de las empresas de activos digitales en Estados Unidos.



