El fuerte descenso del hashrate y el contexto macro provocan un ajuste histórico en la red
El mayor ajuste negativo en casi cinco años
La dificultad de minado de Bitcoin cayó un 11,16% en el último periodo de ajuste, el mayor descenso desde 2021, cuando China prohibió la minería y forzó la desconexión masiva de equipos. Con este movimiento, la dificultad se sitúa en 125,86 T, según datos de CoinWarz.

Qué explica la caída de la dificultad
El ajuste se produce tras una combinación de factores:
- Una corrección superior al 50% en el precio de Bitcoin desde el máximo histórico.
- El apagado de equipos poco rentables ante el aumento de costes energéticos.
- Una ola de frío en Estados Unidos que obligó a muchos mineros a reducir operaciones para aliviar la presión sobre la red eléctrica.

Impacto en el hashrate y en los pools de minería
Durante los días más críticos, el hashrate global cayó a mínimos de varios meses. Pools clave como Foundry USA llegaron a perder temporalmente cerca del 60% de su potencia de minado antes de recuperarse progresivamente, reflejando la fragilidad operativa del sector en escenarios extremos.

Próximo ajuste ya en el radar
A pesar del fuerte recorte, los datos actuales muestran una recuperación parcial del hashrate, lo que hace prever un ajuste positivo en el próximo ciclo. Las estimaciones apuntan a un aumento cercano al 5% en la dificultad hacia finales de febrero, si las condiciones actuales se mantienen.
Conclusión
La caída de la dificultad no supone un riesgo para el funcionamiento de Bitcoin. Al contrario, demuestra la resiliencia del protocolo, que se adapta automáticamente a cambios bruscos en el hashrate para mantener la emisión de bloques estable. El ajuste refleja el estrés actual del sector minero, pero también confirma que la red sigue operando según lo previsto.



