Residentes y expatriados describen una ciudad que sigue funcionando pese a ataques con drones y misiles en medio del conflicto entre EE. UU., Israel e Irán.
Ataques iraníes alcanzan objetivos en Dubái
La ciudad de Dubái ha experimentado ataques con drones y misiles lanzados por Irán como parte de la escalada militar tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel iniciados a finales de febrero.
Entre los incidentes registrados se incluyen daños en el aeropuerto de Dubái, un incendio provocado por restos de un dron en el hotel Burj Al Arab y un ataque cercano al consulado de Estados Unidos, que provocó fuego en los alrededores.
Además, centros de datos de AWS en el país también fueron atacados, causando interrupciones temporales en servicios bancarios, pagos y plataformas digitales.
Muchos expatriados abandonan la región
La guerra ha provocado que numerosos expatriados abandonen Dubái, mientras otros han decidido permanecer en la ciudad pese a la creciente tensión.
Las autoridades de Emiratos Árabes Unidos han activado sistemas de defensa aérea y han intentado tranquilizar tanto a los ciudadanos como a los inversores internacionales.
Sin embargo, la policía de Dubái ha advertido que fotografiar infraestructuras sensibles o difundir información no verificada en redes sociales puede derivar en acciones legales, y al menos 21 personas han sido acusadas por publicaciones relacionadas con los ataques iraníes.
La vida continúa, pero bajo alerta constante
A pesar de la situación, muchos residentes afirman que la vida diaria continúa, aunque bajo un ambiente de alerta constante.
Según varios testimonios, los residentes reciben alertas de evacuación en sus teléfonos y pueden observar intercepciones de drones en el cielo durante la noche, mientras los sistemas de defensa aérea responden a los ataques.
Algunos empresarios locales señalan que los restaurantes, tiendas y negocios siguen operando, aunque con menor actividad y menos visitantes.
Centros financieros reducen actividad
El impacto también se ha sentido en el sector financiero. Varias instituciones internacionales han ordenado a sus empleados trabajar desde casa tras amenazas iraníes contra centros económicos vinculados a Estados Unidos.
El Dubai International Financial Centre (DIFC), uno de los principales centros financieros de la región, ha quedado notablemente más vacío después de ataques registrados en la zona.
Empresas como Goldman Sachs, Citi y Standard Chartered han reducido la presencia de personal en sus oficinas, mientras el icónico edificio ICD Brookfield, sede de firmas como BlackRock, JPMorgan o Bank of America, permanece prácticamente desocupado.
Conclusión
Aunque Dubái sigue funcionando como centro financiero y comercial, el conflicto entre EE. UU., Israel e Irán ha introducido un clima de incertidumbre y vigilancia constante. La ciudad mantiene su actividad económica, pero la presencia de ataques, evacuaciones y alertas refleja que la guerra ya no es un fenómeno lejano para quienes viven en la región.



