El presidente Donald Trump confirma ataques contra tres centros nucleares iraníes y advierte que si no hay paz, “habrá más ataques”
Estados Unidos ha entrado formalmente en guerra con Irán tras una ofensiva aérea sin precedentes ordenada por el presidente Donald Trump durante la madrugada del sábado. La operación ha tenido como objetivo tres instalaciones nucleares estratégicas: Fordo, Natanz e Isfahán, en un esfuerzo por destruir la capacidad nuclear de Teherán y disuadir futuros avances armamentísticos del régimen.
“Todos los aviones están ahora fuera del espacio aéreo iraní”, escribió Trump en su red Truth Social. Más tarde, en un discurso televisado desde la Casa Blanca, afirmó: “Nuestro objetivo era eliminar la amenaza nuclear del principal estado patrocinador del terrorismo en el mundo”.
Objetivos militares: Fordo, Natanz e Isfahán
Según fuentes del Pentágono, los ataques incluyeron el uso de bombarderos B-2 lanzando entre cinco y seis bombas antibúnker GBU-57, capaces de penetrar instalaciones subterráneas como Fordo. Además, submarinos y destructores estadounidenses lanzaron una treintena de misiles Tomahawk contra las bases de Natanz e Isfahán, consideradas esenciales para el programa nuclear iraní.
Trump calificó la operación como un “éxito militar total” y añadió: “Irán debe ahora hacer las paces. Si no, los próximos objetivos serán atacados con precisión, velocidad y habilidad”.
Escalada tras semanas de ambigüedad
Durante los días previos, Trump había enviado señales mixtas sobre una posible intervención directa en el conflicto entre Israel e Irán, iniciado con el asesinato de altos mandos de la Guardia Revolucionaria. Si bien el mandatario había sugerido que su decisión podría tomar semanas, finalmente optó por una intervención inmediata en coordinación con Tel Aviv.
La acción militar de EE.UU. fue seguida por nuevos ataques de Israel contra objetivos militares iraníes, que habrían resultado en la muerte de al menos tres comandantes de alto rango, según fuentes israelíes.
Respuesta iraní y amenaza de represalias
Irán ha advertido de “consecuencias duraderas” tras los ataques. Aunque hasta ahora se había abstenido de atacar directamente a tropas estadounidenses, analistas temen que Teherán opte por acelerar su programa nuclear o intensificar ataques regionales indirectos, lo que podría expandir el conflicto en todo Oriente Medio.
El líder supremo iraní, Ali Jamenei, aún no ha emitido una respuesta oficial, pero el clima en Teherán es de máxima tensión. Según fuentes de inteligencia, el régimen podría estar valorando represalias inmediatas en Haifa y Tel Aviv, así como en bases estadounidenses en Irak y Siria.
Una maniobra sin retorno
Con esta ofensiva, Trump descarta cualquier posible acuerdo nuclear con Irán, revirtiendo de forma irreversible las negociaciones abiertas semanas atrás. “Nuestra paciencia se ha agotado”, advirtió recientemente, rechazando también las afirmaciones de su directora de inteligencia nacional, Tulsi Gabbard, quien aseguró que Irán no busca desarrollar armas nucleares.
Mientras tanto, Netanyahu ha elogiado la decisión de Trump, calificándola como un hito histórico: “La historia recordará que el presidente Trump actuó con fuerza para negar al régimen más peligroso del mundo las armas más peligrosas del mundo”.



