La ofensiva militar estadounidense sobre Caracas y la supuesta captura de Nicolás Maduro marcan el punto culminante de dos décadas de tensiones, sanciones económicas y confrontación política entre Washington y Venezuela.
El deterioro de las relaciones diplomáticas
Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela comenzaron a deteriorarse tras la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999. En 2006, Washington prohibió la venta de armas y material militar al país sudamericano, alegando falta de cooperación en la lucha contra el terrorismo. Para 2010, ambos países ya no mantenían embajadores.
Sanciones y presión política tras la era Chávez
Tras la muerte de Chávez en 2013, su sucesor Nicolás Maduro heredó un contexto de creciente aislamiento. Entre 2014 y 2015, la administración Obama impuso sanciones a altos funcionarios venezolanos por violaciones de derechos humanos. Con la llegada de Donald Trump en 2017, las medidas se intensificaron con sanciones financieras, restricciones a la deuda soberana y castigos directos al propio Maduro.
Embargo petrolero y ruptura total
En 2019, tras unas elecciones consideradas fraudulentas por Washington, EE. UU. reconoció a Juan Guaidó como presidente interino y endureció el embargo petrolero, afectando a PDVSA y al Banco Central. Aunque algunas licencias se flexibilizaron temporalmente en 2023, fueron retiradas de nuevo en 2025 al considerar que Caracas no cumplía con compromisos democráticos.
De la presión económica a la acción militar
Desde agosto de 2025, EE. UU. incrementó su presencia militar en el Caribe, justificándola como una operación antidroga. Washington acusó a Maduro de liderar una red de “narco-terrorismo” y elevó la recompensa por su captura hasta 50 millones de dólares. El 3 de enero de 2026, una oleada de ataques aéreos sobre Caracas culminó con el anuncio de la captura de Maduro y su esposa.
Reacción internacional y riesgo de escalada
El gobierno venezolano calificó la operación como una “agresión militar extremadamente grave” y solicitó una reunión urgente del United Nations Security Council. La acción marca un cambio radical en la política estadounidense hacia Venezuela, pasando de la presión económica prolongada a una intervención militar directa, con implicaciones potenciales para toda la región.
Conclusión
El conflicto entre EE. UU. y Venezuela ha evolucionado durante veinte años desde sanciones y aislamiento diplomático hasta un enfrentamiento militar abierto. El desenlace de esta escalada redefinirá el equilibrio político en América Latina y el papel de Washington en la región.



