La presidenta del sindicato de asistentes de vuelo alerta sobre demoras y saturación en aeropuertos
Sara Nelson, presidenta internacional de la Association of Flight Attendants (AFA-CWA), advirtió en una entrevista con Squawk Box (CNBC) que los efectos del cierre del gobierno estadounidense continuarán impactando el transporte aéreo incluso después de que se reabra oficialmente.
Nelson explicó que el cierre de 40 días ha provocado un fuerte atasco en los sistemas de control aéreo, afectando tanto la programación de vuelos como el mantenimiento de infraestructura crítica. “Los retrasos y cancelaciones no desaparecerán de la noche a la mañana. Muchos empleados federales han estado trabajando sin cobrar o han sido suspendidos, y eso genera una cadena de demoras que tardará semanas en resolverse”, señaló.
Responsabilidad y consecuencias
La líder sindical atribuyó la responsabilidad del caos actual al estancamiento político en Washington:
“El gobierno federal no puede paralizarse sin consecuencias. Los controladores, inspectores y personal de seguridad son esenciales, y sus ausencias afectan directamente la seguridad y la eficiencia de los vuelos.”
Nelson también mencionó que miles de pasajeros han enfrentado cancelaciones, tiempos de espera prolongados y cambios de itinerario, mientras las aerolíneas lidian con la escasez de personal en aeropuertos clave como Atlanta, Chicago y Nueva York.
Recuperación lenta del sistema aéreo
Aunque el Senado ya ha avanzado un proyecto para reabrir el gobierno hasta enero de 2026, Nelson insistió en que la recuperación será gradual:
“Aun cuando se restablezcan los salarios y la normalidad administrativa, la confianza del personal y la estabilidad operativa tardarán semanas en volver.”
La AFA-CWA ha pedido un plan de contingencia permanente para que los trabajadores esenciales no se vean afectados en futuros cierres, advirtiendo que “la seguridad aérea no puede ser rehén de las luchas políticas”.
Conclusión
La reapertura del gobierno marcará el comienzo de una recuperación lenta pero necesaria para el sistema aéreo estadounidense. Sin embargo, los expertos del sector advierten que las repercusiones logísticas y laborales podrían extenderse hasta fin de año si no se implementan medidas preventivas a largo plazo.



