La Fundación Ethereum lanza un programa de recompensas para encontrar vulnerabilidades antes del despliegue de Fusaka, previsto para finales de 2025.
Una prueba de fuego antes del hard fork
La Fundación Ethereum ha puesto en marcha un concurso global de auditoría para la próxima gran actualización de la red, denominada Fusaka, con hasta 2 millones de dólares en recompensas para los investigadores de seguridad que identifiquen vulnerabilidades críticas en el código.
El concurso, alojado en la plataforma de seguridad web3 Sherlock y co-patrocinado por Gnosis y Lido, se desarrollará entre el 15 de septiembre y el 13 de octubre. Para incentivar la participación temprana, la primera semana contará con recompensas duplicadas y la segunda semana con un multiplicador de 1,5x.
Fusaka: seguridad y escalabilidad en el centro
La actualización Fusaka incluye cerca de una docena de EIPs centrados en mejorar la seguridad, el rendimiento y la eficiencia de la red. Entre ellos destaca la introducción del Peer Data Availability Sampling (PDAS), un mecanismo que distribuye la verificación de datos “blobs” entre los nodos, aumentando la capacidad de los rollups y reforzando la escalabilidad.
Aunque la hoja de ruta apunta al Q4 de 2025 para su implementación en mainnet, Tomasz Stańczak, codirector ejecutivo de la Fundación, advirtió que los plazos podrían retrasarse sin una coordinación más estricta entre los equipos.
Un paso más hacia la madurez del ecosistema
Este concurso forma parte de una estrategia más amplia de la Fundación Ethereum para fortalecer la red antes de cada hard fork. Iniciativas anteriores, como la auditoría del bytecode de Pectra en 2024, han demostrado la efectividad de combinar auditorías colaborativas con programas de recompensas permanentes.
Fuera de este concurso, el Ethereum Bug Bounty Program continuará en paralelo, ofreciendo hasta $250,000 por la identificación de problemas más amplios en el protocolo.
Con este enfoque, Ethereum busca reforzar la confianza de desarrolladores, validadores e instituciones, asegurando que el ecosistema esté preparado para su próxima gran fase de crecimiento.



