Los conocidos “Bitcoin Brothers”, Raees y Ameer Cajee, han regresado a Sudáfrica años después del colapso de Africrypt, mientras decenas de inversores siguen intentando recuperar millones de dólares perdidos.
Regreso silencioso tras años fuera del país
Según una investigación televisiva, los fundadores de Africrypt estarían residiendo actualmente en una urbanización privada en KwaZulu-Natal.
Los hermanos abandonaron Sudáfrica en 2021 tras anunciar que la plataforma había sido hackeada, alegando la pérdida total de fondos. Posteriormente viajaron por varios países antes de establecerse temporalmente en Dubái.
Hasta la fecha, varios abogados que representan a inversores afectados aseguran que no han podido notificarles formalmente demandas judiciales.
Promesas de rentabilidad del 13% mensual
Entre 2019 y 2021, Africrypt ofrecía supuestos rendimientos de hasta un 13% mensual mediante un sistema de trading automatizado con inteligencia artificial.
Inicialmente se habló de pérdidas cercanas a 3.600 millones de dólares, aunque investigaciones posteriores redujeron la cifra estimada a entre 40 y 50 millones. No obstante, el monto exacto sigue sin confirmarse oficialmente.
Arresto en Europa y situación legal incierta
Uno de los fundadores fue detenido en Suiza en 2021 cuando intentaba acceder a cajas de seguridad presuntamente vinculadas a criptomonedas desaparecidas, aunque fue liberado bajo fianza meses después.
El caso se convirtió en uno de los mayores escándalos cripto en África y puso en el foco la regulación del sector en el país.
Sudáfrica endurece la vigilancia sobre cripto
El banco central sudafricano ha advertido recientemente que los activos digitales y las stablecoins representan riesgos emergentes para el sistema financiero.
Con más de 7,8 millones de usuarios cripto en las principales plataformas locales, el país enfrenta un entorno de creciente adopción mientras intenta reforzar su marco regulatorio.
Conclusión
El regreso de los fundadores de Africrypt reaviva uno de los mayores casos de colapso cripto en África. Aunque el tiempo ha pasado, los procedimientos legales y las reclamaciones de los inversores siguen abiertos, mientras Sudáfrica refuerza su supervisión sobre el ecosistema digital.



