La Genesis Litigation Oversight Committee (LOC) ha presentado dos nuevas demandas contra Digital Currency Group (DCG) y su CEO Barry Silbert, acusándolos de prácticas financieras negligentes que llevaron a Genesis a la bancarrota. Las acciones legales buscan recuperar más de 3.000 millones de dólares en criptoactivos y fiat.
La demanda de Genesis contra DCG y Barry Silbert marca un nuevo capítulo en una de las bancarrotas más significativas del ecosistema cripto. La Genesis Litigation Oversight Committee ha iniciado procesos legales para recuperar activos presuntamente desviados en operaciones fraudulentas y negligentes que afectaron directamente a los más de 100,000 acreedores del prestamista. Esta acción tiene importantes implicancias legales, económicas y regulatorias para el sector blockchain.
Demandas por operaciones imprudentes y fraude corporativo
La primera demanda fue presentada en la Corte de Cancillería de Delaware y acusa a Silbert y a otros ejecutivos de “operar, explotar y luego llevar a la bancarrota” a Genesis. El documento señala casos de autonegociación, representación falsa de la salud financiera de la empresa y beneficios personales a costa de la insolvencia de la subsidiaria.
Entre las alegaciones clave se encuentran:
- Engaño a clientes e inversores sobre la solvencia de Genesis.
- Desvío de activos digitales para beneficio de DCG y Grayscale Investments.
- Ausencia de controles internos pese a advertencias de consultores externos.
En paralelo, una segunda demanda ante el Tribunal de Quiebras del Distrito Sur de Nueva York sostiene que DCG y sus afiliados realizaron transferencias fraudulentas por más de 1.000 millones de dólares en efectivo y criptomonedas desde Genesis, en un contexto de colapso inminente.
Detalles de las transferencias y contexto de insolvencia
Los datos presentados en la demanda indican que Genesis ya estaba en estado de insolvencia a finales de 2021, con pasivos superiores a $14.000 millones. En total, se reportan las siguientes operaciones controvertidas:
- $450 millones en ocho transferencias directas a DCG.
- $297 millones en BTC, ETH y otros criptoactivos enviados a DCG International.
- $34 millones en pagos fiscales supuestamente falsos.
Además, se menciona que en noviembre de 2021, la firma consultora Oliver Wyman advirtió a DCG sobre los riesgos sistémicos de Genesis, pero no se tomaron medidas preventivas. Esta negligencia permitió que el colapso se agravara, culminando en la quiebra bajo el Capítulo 11 en enero de 2023.
Reestructuración, distribución de activos y reacciones
Tras su declaración de bancarrota, Genesis completó una reestructuración en agosto de 2023 y comenzó a distribuir más de $4.000 millones en activos entre los acreedores. No obstante, el litigio actual busca recuperar al menos $2.200 millones adicionales en criptoactivos para completar el resarcimiento.
Un portavoz de DCG calificó las acusaciones como “infundadas y recicladas”, acusando a los demandantes de querer extraer valor adicional de forma oportunista. La empresa afirmó haber actuado de buena fe con múltiples partes interesadas.
Conclusión: implicancias jurídicas y financieras para el ecosistema cripto
El caso Genesis vs. DCG ilustra las fallas estructurales en la gobernanza de empresas cripto, especialmente en escenarios de alta concentración de poder y falta de transparencia. Para el análisis académico, estas demandas abren líneas de investigación sobre:
- Responsabilidad fiduciaria en el entorno blockchain.
- Protección del inversor minorista en plataformas de préstamos cripto.
- Necesidad de regulación de las relaciones entre holding y subsidiarias.
Más allá de los efectos legales inmediatos, este caso tendrá un impacto duradero sobre cómo se estructuran los marcos de cumplimiento y auditoría en empresas del sector Web3.



