Groenlandia rechazó de forma unánime cualquier intento de anexión por parte de Estados Unidos, después de que Donald Trump volviera a insistir en que la isla es “crucial” para la seguridad nacional estadounidense, incluso sin descartar el uso de la fuerza.
Rechazo político total en Groenlandia
Los cinco partidos del Parlamento groenlandés, incluidos los que forman el gobierno y la oposición independentista, emitieron un comunicado conjunto: “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”. Subrayaron que el futuro del territorio solo puede ser decidido por su población.
Trump eleva la tensión geopolítica
Trump reiteró que EE. UU. actuará “por las buenas o por las malas” para asegurar el control de Groenlandia, argumentando el aumento de la actividad militar de Rusia y China en el Ártico. Washington mantiene una base militar en la isla desde la Segunda Guerra Mundial y un acuerdo de defensa con Dinamarca desde 1951.
Respuesta social y alarma europea
A nivel social, el rechazo es claro. Ciudadanos de Nuuk recuerdan el pasado colonial y descartan repetirlo. Dinamarca y aliados europeos han advertido que una anexión forzada rompería la cohesión de la OTAN. La primera ministra danesa alertó de que tal movimiento “acabaría con la Alianza Atlántica”.
Encuestas y próximos pasos diplomáticos
Un sondeo de enero de 2025 mostró que el 85 % de los groenlandeses se oponen a unirse a EE. UU. La próxima semana habrá reuniones diplomáticas entre Estados Unidos, Dinamarca y representantes de Groenlandia para tratar la escalada de tensiones.
Conclusión
El mensaje desde Groenlandia es inequívoco: soberanía, autodeterminación y rechazo a cualquier imposición externa. Las declaraciones de Trump reabren un foco de tensión geopolítica en el Ártico que puede impactar en la estabilidad transatlántica y en la seguridad global.



