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Supuestos hackers éticos retiran $320 millones en Bitcoin de Liquid y negocian su devolución con Blockstream

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La sidechain Liquid permanece paralizada después de que cerca de 4.000 BTC salieran de la wallet que respalda a L-BTC. Los responsables aseguran ser “white hats” y mantienen una insólita comunicación con Blockstream mediante mensajes firmados con PGP incluidos en transacciones de Bitcoin.


Cerca de 4.000 BTC salen de Liquid

Liquid, la sidechain de Bitcoin desarrollada por Blockstream, se enfrenta a un grave incidente de seguridad después de que aproximadamente 4.000 BTC, valorados en unos $320 millones, salieran de la wallet de la federación que respalda los L-BTC en circulación.

Tras detectar el incidente el domingo, Liquid desactivó sus nodos del puente mientras Blockstream y los miembros de la federación investigan lo sucedido.

Antes del movimiento, la wallet contenía aproximadamente 4.200 BTC. Después de la retirada quedaron cerca de 200 BTC, apenas alrededor del 5% de su saldo anterior.

SideSwap procesó una retirada de 3.996 BTC

El movimiento pasó por SideSwap, miembro de la federación de Liquid que opera un servicio de peg-out.

Según la información publicada, un cliente envió 4.000 L-BTC a SideSwap a las 14:05 UTC.

Los tokens fueron quemados mediante una autorización considerada válida y, aproximadamente 23 minutos después, la federación procesó el peg-out, enviando 3.996 BTC.

A primera vista, el proceso parecía una retirada normal.

El problema es que los L-BTC utilizados para solicitar esos bitcoins aparentemente no estaban respaldados por BTC reales previamente depositados.

Liquid asegura que las claves no fueron comprometidas

Uno de los elementos más importantes de la investigación es que, según Liquid, no existen indicios de que las claves privadas de la federación fueran robadas.

La operación utilizó la Peg-out Authorization Key de SideSwap, pero Liquid asegura que esa clave no fue comprometida.

SideSwap también afirma que sus propios sistemas no fueron vulnerados.

Las sospechas apuntan en cambio hacia un posible fallo en Elements, el software sobre el que funciona Liquid.

En términos prácticos, alguien habría conseguido crear L-BTC sin el correspondiente respaldo en Bitcoin y posteriormente canjearlos mediante un peg-out que el sistema interpretó como legítimo.

Un parche relacionado había aparecido cinco semanas antes

El incidente incorpora además un elemento especialmente delicado.

Según Decrypt, una corrección relacionada había sido incorporada al código del software subyacente de Liquid aproximadamente cinco semanas antes del incidente.

Blockstream todavía no había explicado públicamente todos los detalles técnicos del fallo señalado en la información publicada.

Por tanto, aunque los indicios apuntan hacia Elements, todavía no debería darse por establecida públicamente toda la secuencia técnica hasta que Blockstream publique un análisis completo del incidente.

Los responsables dicen ser “white hats”

Después de mover los fondos ocurrió algo poco habitual.

Los responsables dejaron un mensaje directamente en la blockchain de Bitcoin:

“we are whitehats. contact us on chain.”

Es decir, aseguraron ser hackers de sombrero blanco y pidieron a Blockstream que se comunicara con ellos utilizando la propia red.

Blockstream respondió aproximadamente una hora después proporcionando una dirección de correo electrónico.

Desde entonces, ambas partes han intercambiado mensajes firmados mediante PGP e incorporados dentro de transacciones de Bitcoin.

Ofrecen devolver la mayoría de los Bitcoin

Los supuestos hackers comunicaron posteriormente su intención de devolver la mayor parte de los BTC.

Pero establecieron una condición: Blockstream debe corregir primero la vulnerabilidad y actualizar todos los nodos porque, según ellos, Liquid continúa expuesta al fallo incluso utilizando la versión más reciente disponible.

Blockstream respondió afirmativamente al ofrecimiento inicial.

El episodio continúa abierto y, por ahora, la afirmación de que los responsables son realmente investigadores de seguridad de buena fe procede de ellos mismos.

Casi 4.000 BTC permanecen en la dirección asociada

El antiguo responsable de seguridad de Blockstream Samson Mow publicó una cronología de los acontecimientos y situó el saldo de la dirección vinculada a los responsables en aproximadamente 3.998,5 BTC.

A los precios utilizados en el momento del incidente, la cantidad ronda los $320 millones.

El tamaño convierte el episodio en uno de los incidentes de seguridad relacionados con infraestructura de Bitcoin más importantes de 2026.

Sin embargo, existe una distinción fundamental: Bitcoin como protocolo no fue hackeado.

La red de Bitcoin no está afectada

La vulnerabilidad afecta a Liquid y a su infraestructura, no a la blockchain principal de Bitcoin.

Liquid funciona como una sidechain federada, permitiendo que BTC sea representado dentro de su red mediante L-BTC.

Para que el sistema funcione correctamente, los L-BTC deben mantener el correspondiente respaldo en BTC.

Precisamente esa relación de respaldo es la que habría sido explotada durante el incidente.

La red principal de Bitcoin continúa operando normalmente y no existe evidencia en la información publicada de una vulnerabilidad en el protocolo Bitcoin.

USDT y otros activos de Liquid permanecieron intactos

El incidente tampoco afectó aparentemente al resto de activos emitidos o negociados dentro de Liquid.

Activos como USDT, DePix y diferentes productos tokenizados vinculados a activos del mundo real permanecieron intactos.

El objetivo estuvo concentrado en el mecanismo utilizado para convertir L-BTC nuevamente en BTC.

Debate sobre si realmente pueden considerarse hackers éticos

La actuación de los responsables ha provocado además una discusión dentro de la industria.

El director de tecnología de Ledger, Charles Guillemet, cuestionó que puedan considerarse verdaderos white hats después de retirar prácticamente todos los BTC disponibles antes de iniciar las conversaciones.

Su argumento es que un investigador de seguridad tradicional normalmente informa de una vulnerabilidad antes de retirar cientos de millones de dólares.

La condición posterior —no devolver los fondos hasta que la vulnerabilidad esté solucionada— aumentó todavía más sus críticas.

Por ahora, la denominación de “white hats” debe considerarse, por tanto, una afirmación realizada por los propios responsables y no una clasificación confirmada independientemente.

Liquid afronta una prueba crítica de seguridad

El incidente deja a Blockstream ante dos desafíos simultáneos.

El primero es técnico: determinar exactamente cómo pudieron crearse L-BTC aparentemente sin respaldo, corregir definitivamente el fallo y asegurarse de que todos los miembros de la federación utilizan una versión segura.

El segundo es financiero: conseguir que los aproximadamente 4.000 BTC retirados sean efectivamente devueltos.

Que los responsables estén negociando con Blockstream es una señal potencialmente favorable, pero mientras los fondos no hayan regresado no puede considerarse resuelto el incidente.

Con alrededor de $320 millones en Bitcoin involucrados, Liquid afronta ahora una de las mayores pruebas de seguridad desde su lanzamiento, mientras la industria espera el análisis técnico definitivo de Blockstream para determinar exactamente qué ocurrió.

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