En la madrugada del viernes 13 de junio, Israel lanzó una ofensiva aérea sobre instalaciones nucleares clave en Teherán, Isfahán y Fordow, provocando una respuesta inmediata por parte de Irán. El ataque, conocido como “Operación Rising Lion”, habría provocado la muerte de altos mandos iraníes, incluyendo al general Hossein Salami de la Guardia Revolucionaria.
Irán responde con misiles sobre Jerusalén y Tel Aviv
Horas después del ataque israelí, Irán respondió con la “Operación Verdadera III”, lanzando más de 100 misiles balísticos contra Jerusalén, Tel Aviv y otras ciudades. Las autoridades israelíes activaron sistemas de defensa aérea e instaron a la población a buscar refugio.
Entre los impactos más graves, se registraron daños significativos en Tel Aviv, con al menos 41 heridos —incluyendo dos personas en estado crítico—, y múltiples edificios residenciales y zonas militares alcanzadas.
Misiles sobre centros urbanos y alerta internacional
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber alcanzado objetivos militares, incluyendo la sede del Ministerio de Defensa israelí. Además, aseguraron haber derribado dos cazas F-35 israelíes. Israel no ha confirmado esta información.
El primer ministro Netanyahu advirtió que las operaciones continuarán “el tiempo que sea necesario”. En respuesta, el líder supremo iraní, Ali Jamenei, prometió represalias “sin medias tintas”, asegurando que Israel “no saldrá indemne”.
Reacciones globales: EE.UU., Rusia, Francia y OIEA
- Estados Unidos brindó apoyo logístico a Israel para interceptar misiles y mantuvo comunicación directa entre Trump y Netanyahu.
- Rusia condenó los ataques israelíes y pidió una vuelta al diálogo diplomático.
- Francia afirmó que ayudará a Israel a defenderse si Irán persiste en su ofensiva, aunque descartó una intervención directa.
- El OIEA confirmó que existe contaminación radiológica y química en las instalaciones nucleares iraníes atacadas, especialmente en Natanz, y ofreció enviar expertos para evaluar daños.
La guerra entra en una fase crítica
Con ataques directos entre dos potencias militares regionales, el conflicto amenaza con extenderse. La población civil en ambas naciones ha sufrido daños materiales y humanos. Mientras tanto, las grandes potencias llaman a la contención, pero advierten que la situación podría salirse de control si no se logra una desescalada inmediata.



