El banco estima que el coste de producción de BTC actúa como “suelo” en torno a 94.000 dólares y mantiene un objetivo teórico de 170.000 dólares para 2026, en un escenario de deuda, estímulo y auge de los activos duros como el oro y Bitcoin.
El coste de producción marca el suelo en 94.000 dólares
Tras la caída de Bitcoin por debajo de los 100.000 dólares, analistas de JPMorgan aseguraron que el mercado podría haber tocado fondo cerca de los 94.000 dólares.
Según el banco, el “coste de producción” de BTC —lo que gastan los mineros en asegurar la red y obtener nuevas monedas— ha actuado históricamente como un suelo en fases de corrección, limitando el potencial de caídas por debajo de ese nivel.
El precio llegó a caer desde los máximos de 126.000 dólares en octubre hasta poco más de 94.000, encajando con el nivel que el equipo liderado por Nikolaos Panigirtzoglou señalaba como referencia clave.
Bitcoin frente al oro: un desafío a 28,3 billones
El informe de JPMorgan también destaca que la ratio de volatilidad Bitcoin/oro ha ido descendiendo, lo que, bajo su modelo, implica un precio teórico cercano a 170.000 dólares por BTC en algún momento de 2026.
La tesis es que, si BTC “recupera terreno” frente al rally del oro de más del 30 % en los últimos meses, podría seguir estrechando la brecha con el metal.
Hoy, el oro capitaliza alrededor de 28,3 billones de dólares, frente a unos 1,9 billones para Bitcoin. El banco ve en esta diferencia un potencial de revalorización significativo si la narrativa de “activo duro” y refugio frente a la devaluación monetaria se mantiene.
Déficit, gasto y la narrativa de la “devaluación”
El rally del oro se ha apoyado en la llamada “debasement trade”: la expectativa de que los gobiernos recurran a más deuda, tipos bajos y expansión monetaria para sostener el crecimiento.
En Estados Unidos, las fuertes subidas del oro se han visto impulsadas por el aumento del gasto bajo la administración Trump, junto con recortes de impuestos y presión sobre la Reserva Federal para bajar tipos y relajar la política monetaria.
Ese cóctel incrementa la preocupación por una “espiral de deuda”, algo que figuras como Elon Musk han señalado como insostenible sin un crecimiento económico “fantástico”. Para muchos defensores de Bitcoin, este contexto es precisamente el catalizador que puede impulsar al BTC como alternativa al dinero fiduciario.
Adopción institucional y ETF refuerzan la tesis alcista
Pese a la reciente volatilidad, varios analistas siguen viendo el año como positivo en términos de estructura de mercado y adopción.
Zhong Yang Chan, jefe de investigación en CoinGecko, subraya el crecimiento de los ETF de Bitcoin, el auge de empresas de tesorería cripto lideradas por firmas como Strategy, la adopción de stablecoins y el empuje a la tokenización de activos liderado por gigantes como BlackRock.
En conjunto, estos factores refuerzan la idea de que Bitcoin ha ido consolidando su rol en carteras institucionales, lo que puede amortiguar caídas y acelerar futuras fases alcistas una vez se despeje la incertidumbre macro.
Resiliencia técnica en medio de la presión macro
Desde el punto de vista técnico, Bitcoin ha retrocedido con fuerza desde su máximo histórico de 126.000 dólares, pero sigue defendiendo zonas de soporte clave.
Gabe Selby, jefe de investigación en CF Benchmarks, destaca que BTC ha vuelto a testear una zona de soporte relevante y “se mantiene firme”, con el siguiente nivel de soporte mayor aún intacto, lo que sugiere resiliencia pese a las dudas sobre un recorte de tipos de la Fed en diciembre.
La combinación de un posible suelo en torno a los 94.000 dólares, el coste de producción como referencia, y una narrativa macro dominada por deuda y devaluación, mantiene abierta la puerta a que la predicción de JPMorgan de 170.000 dólares en 2026 siga sobre la mesa.
Conclusión
JPMorgan ve limitado el riesgo bajista de Bitcoin cerca de los 94.000 dólares y mantiene una proyección alcista que, de cumplirse, acercaría al BTC a la liga del oro como reserva de valor global.
Con más deuda, más estímulo y mayor adopción institucional, el debate ya no es solo si Bitcoin se recuperará del último susto, sino cuánto espacio tiene para reducir la distancia frente a los 28,3 billones de dólares del oro en los próximos años.



