Donald Trump y Vladimir Putin mantuvieron este lunes una conversación telefónica de dos horas en la que discutieron el futuro de la guerra en Ucrania. La charla marca un giro en la postura del presidente estadounidense, que hasta hace poco prometía resolver el conflicto en 24 horas. Ahora reconoce que cualquier acuerdo de paz solo puede negociarse directamente entre Rusia y Ucrania, aunque con el posible respaldo del papa León XIV.
De promesas rápidas a llamados diplomáticos: el cambio en el discurso de Trump
Durante su campaña, Trump aseguró que terminaría la guerra «en un solo día» si regresaba a la Casa Blanca. Sin embargo, la semana pasada ya matizó esa postura al declarar que solo podría alcanzarse una solución si él y Putin se reunían en persona.
La llamada de este lunes, sin embargo, marca un nuevo viraje: ahora, Trump sugiere que el camino hacia la paz debe estar liderado por las partes en conflicto. Aun así, se mostró optimista, publicando en redes sociales que las negociaciones de alto el fuego podrían «comenzar inmediatamente».
El Kremlin mantiene un tono distante y sin compromisos firmes
Mientras Trump apuesta por un pronto diálogo, Vladimir Putin se mostró más cauto. El mandatario ruso habló de la posibilidad de un “memorándum” con Ucrania sobre un acuerdo de paz en el futuro, sin comprometerse a plazos ni acciones inmediatas. La narrativa rusa sigue insistiendo en que cualquier solución debe tener en cuenta las “raíces del conflicto”, que según Moscú están ligadas al acercamiento de Ucrania a Europa y la OTAN.
Este contraste en los mensajes de ambos líderes pone en duda la existencia de un consenso real sobre cómo proceder. La guerra, que ya se acerca a su tercer año, sigue siendo un escenario de enfrentamientos constantes y avances diplomáticos mínimos.
¿Estados Unidos se aleja de las negociaciones?
Las declaraciones más preocupantes llegaron cuando Trump insinuó que podría retirarse de los esfuerzos de mediación si no se lograban avances rápidos. “Si no sucede algo, simplemente me retiraré y tendrán que seguir adelante”, declaró el lunes por la tarde.
Este posible distanciamiento se suma a comentarios similares de otras figuras clave del gobierno estadounidense, como el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Ambos han sugerido en ocasiones recientes la necesidad de reevaluar el apoyo militar y estratégico a Ucrania.
Un retiro de Estados Unidos de la mesa de negociaciones podría tener graves consecuencias para Kiev, que depende en gran medida del respaldo occidental para resistir la ofensiva rusa. “Es crucial que Estados Unidos no se distancie de la búsqueda de la paz”, afirmó el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, tras conocer la llamada entre Trump y Putin.
El lenguaje de los incentivos, no de las sanciones
Otro punto llamativo fue la ausencia de advertencias o sanciones a Rusia durante la conversación. Por el contrario, Trump reiteró su disposición a ofrecer reducción de sanciones, nuevos acuerdos comerciales y apertura a inversiones económicas como incentivos para que Moscú se acerque a un acuerdo.
Este enfoque contrasta con su postura más dura de semanas anteriores, cuando advirtió a Putin que no toleraría más ataques a civiles. A pesar de ello, el domingo pasado Rusia lanzó el mayor ataque con drones sobre ciudades ucranianas desde que comenzó el conflicto, lo que hace dudar de la efectividad de las advertencias de Trump.
Conclusión: ¿punto de inflexión o retórica electoral?
La llamada entre Donald Trump y Vladimir Putin podría abrir una nueva fase en los intentos por alcanzar la paz en Ucrania. Sin embargo, el tono ambiguo y la falta de compromisos claros, tanto por parte de Washington como del Kremlin, dejan más preguntas que certezas.
El aparente giro en la postura de Trump, pasando de promesas de solución inmediata a apelaciones diplomáticas, sugiere un cambio de enfoque. No obstante, mientras los bombardeos continúan y las posturas siguen alejadas, la paz parece todavía fuera de alcance.



