El contrato a cinco años transforma 200 MW de capacidad minera en Texas en un centro de cómputo para IA, reflejando el giro más profundo del sector hacia la inteligencia artificial
Microsoft selló un acuerdo de $9.700 millones con la empresa minera de Bitcoin IREN para destinar parte de su infraestructura energética a alojar cargas de trabajo de inteligencia artificial (IA). El contrato, con una duración de cinco años, se complementa con una compra adicional de $5.800 millones en equipos de Dell, incluidos sistemas Nvidia GB300, que elevarán la capacidad instalada en el campus de Childress (Texas) a unos 200 megavatios hacia mediados de 2026.

Un giro histórico: de minar Bitcoin a alimentar la IA
El pacto consolida una tendencia silenciosa entre los grandes mineros: reconvertir su capacidad de hash en potencia de cómputo para IA, atraídos por márgenes más altos y contratos en dólares garantizados.
Según cálculos del sector, cada megavatio dedicado a hosting de GPU genera entre $500.000 y $650.000 más al año que un megavatio minando Bitcoin, lo que equivale a un aumento de rentabilidad del 80 % anual.
A los precios actuales, el “punto de equilibrio” donde la minería volvería a ser tan rentable como el hosting de IA se situaría entre $60 y $70 por petahash al día, un escenario improbable sin una fuerte subida del precio de BTC o un descenso abrupto del hashrate global.

Texas, epicentro del nuevo cómputo
La planta de Childress, conectada a la red ERCOT, se beneficiará de costes energéticos promedio de $27 a $34 por MWh, considerablemente más bajos que la media nacional.
Texas se ha convertido en un imán para centros de datos flexibles, gracias a su infraestructura energética mixta —solar y eólica— y a un mercado sin límites de capacidad, lo que permite una rápida expansión y menos trabas regulatorias.
Además, la flexibilidad del modelo ERCOT permite a los operadores recibir pagos por desconectarse en momentos de picos de demanda, una práctica que ya reportó $31,7 millones en créditos a Riot Platforms en 2023.
La urgencia de Microsoft y la estrategia minera
El acuerdo incluye un prepago del 20 %, equivalente a $1.900 millones, una señal clara de la escasez de capacidad de cómputo que enfrenta Microsoft hasta al menos mediados de 2026.
Para IREN, la operación convierte su capacidad minera en ingresos predecibles y estables en dólares, independientemente de la volatilidad de Bitcoin.
Si otros actores replican esta estrategia, el hashrate global podría desacelerarse al retirarse cientos de megavatios de la red de minería, lo que daría cierto alivio en la dificultad y reduciría la presión vendedora de los mineros sobre el mercado spot de BTC.

La aritmética de una nueva economía energética
Mientras los márgenes de minería se comprimen —con costes de equilibrio alrededor de $50 por MWh—, la demanda de infraestructura de IA crece exponencialmente.
Empresas como Core Scientific y IREN ya han descubierto que ofrecer potencia computacional a gigantes tecnológicos como Microsoft o CoreWeave puede ser más rentable que seguir minando Bitcoin, especialmente en entornos de precios deprimidos.
El resultado es una reconfiguración del mapa energético global del sector cripto, donde los mineros dejan de ser competidores por bloques para convertirse en proveedores estratégicos de la revolución de la inteligencia artificial.
Conclusión
El acuerdo entre Microsoft e IREN marca un punto de inflexión histórico en la convergencia entre la infraestructura blockchain y la IA. Lo que comenzó como una red para asegurar Bitcoin está evolucionando hacia una columna vertebral del cómputo descentralizado global.
Si la tendencia continúa, el “hashrate de IA” podría sustituir gradualmente a la minería tradicional como el nuevo estándar de rentabilidad energética en la era digital.



