La 80ª Asamblea de Naciones Unidas reúne a 140 líderes en Nueva York con Gaza, Ucrania e Irán en el centro del debate, marcada por la ausencia de la delegación palestina tras el veto de visados de Estados Unidos.
El arranque de la Asamblea
La semana grande de la ONU comenzó este martes en Nueva York con la intervención de más de 140 jefes de Estado y de Gobierno durante cinco días. Los principales focos de atención pasan por la invasión rusa en Ucrania, la guerra en Sudán, las sanciones nucleares a Irán y la crisis climática, pero la cuestión palestina se ha convertido en el asunto más sensible de la cumbre.
El “elefante en la habitación”
La víspera de la Asamblea estuvo marcada por una cumbre de alto nivel organizada por Francia y Arabia Saudí para reimpulsar la solución de los dos Estados ante la ofensiva israelí en Gaza. El embajador palestino ante Naciones Unidas, Riyad Mansur, fue contundente al afirmar que “Palestina va a ser el enorme elefante en la habitación de esta sesión”. Sin embargo, la ausencia de representantes palestinos es notoria, ya que Estados Unidos denegó los visados a toda la delegación, una decisión que ha generado críticas internas en la ONU por considerarse contraria a las normas internacionales.
El discurso de Trump
El presidente estadounidense, Donald Trump, utilizó su intervención para criticar el reconocimiento de Palestina como Estado anunciado por varios países europeos, calificándolo de “premio a los terroristas de Hamás”. También cuestionó el papel de la ONU como mediador en conflictos internacionales y acusó a Europa de una gestión fallida en materia migratoria y energética por su dependencia del petróleo y gas rusos. “Qué vergüenza”, afirmó, al tiempo que reclamó el fin de la guerra en Ucrania.
Un debate bajo tensión
La exclusión de la delegación palestina y las palabras de Trump han tensionado el inicio de la Asamblea, que se desarrolla bajo un clima de fuerte polarización geopolítica. Mientras algunos países insisten en avanzar hacia una solución de dos Estados, otros mantienen su apoyo a Israel, lo que anticipa una semana de discursos cargados de acusaciones cruzadas y pocas señales de consenso real.



