La Fed pone fin al “run-off” y anticipa que volverá a aumentar la liquidez del sistema bancario, evocando el contraste con la antigua quema de billetes de crédito en la América colonial.
De las hogueras coloniales a la impresión digital
En el siglo XVII, las colonias americanas quemaban públicamente sus billetes de crédito para demostrar responsabilidad fiscal y preservar la confianza en su moneda. Hoy, tres siglos después, la Reserva Federal hace lo contrario: tras “quemar” digitalmente 2,4 billones de dólares en los últimos tres años, su presidente Jerome Powell ha anunciado que detendrá la reducción de balance y que volverá a expandir las reservas bancarias.
Durante su conferencia tras la decisión de bajar las tasas un cuarto de punto, Powell explicó que las reservas “deben ser amplias” y que “en cierto punto deberán volver a crecer”.
En lenguaje moderno: la Fed volverá a imprimir dinero comprando bonos, ya que considera que los 6,6 billones de dólares actuales en reservas no son suficientes.

La quema de billetes, símbolo de confianza
El artículo de Blockworks recuerda que el concepto de dinero fiduciario nació en Massachusetts en 1690, cuando la colonia imprimió “bills of credit” respaldados únicamente por la promesa del gobierno de aceptarlos como pago de impuestos.
Para sostener su valor, las autoridades coloniales quemaban públicamente los billetes recaudados mediante impuestos.
“Nada puede contribuir más a preservar el crédito del papel moneda que asegurar al público que esos billetes han sido correctamente destruidos”, decía una resolución legislativa de Virginia en 1760.
Aquellos actos eran auténticos espectáculos públicos, anunciados en los periódicos, que buscaban reforzar la idea de una moneda escasa y confiable.

La Fed ya no quema, acumula
El mecanismo moderno es distinto: la Reserva Federal “destruye” dinero cuando deja vencer los bonos que posee, reduciendo así las reservas bancarias.
Desde 2022, ese proceso de “quantitative tightening” eliminó 2,4 billones de dólares, pero el gobierno federal añadió 6 billones en nueva deuda, anulando el esfuerzo.
Con la decisión de detener el run-off, Powell da por terminada esta fase de contracción monetaria, priorizando la estabilidad del sistema financiero frente a la disciplina fiscal.
En términos históricos, mientras los colonos quemaban dinero para reforzar la confianza, la política actual crea dinero para sostener la deuda.
Una señal preocupante para el dólar
La nueva dirección de la Fed reabre el debate sobre la sostenibilidad del dinero fiduciario.
Los críticos advierten que “quemar reservas bancarias” nunca será tan convincente como quemar impuestos recaudados, y que la combinación de expansión monetaria y deuda creciente podría debilitar la credibilidad del dólar a largo plazo.
George Washington lo advirtió en su discurso de despedida: “Los gobiernos deben, en tiempos de paz, esforzarse vigorosamente por saldar sus deudas.”
En una economía fuerte pero cada vez más endeudada, la quema simbólica del papel moneda ha sido reemplazada por la impresión digital masiva —un cambio que, según algunos analistas, pone a prueba los límites del sistema fiduciario moderno.
Conclusión
La decisión de Powell marca un punto de inflexión en la política monetaria estadounidense.
Mientras la Fed prioriza la “amplitud de reservas” sobre la reducción del balance, crece el temor a un nuevo ciclo de expansión monetaria que podría reavivar las dudas sobre el valor real del dólar.
La “hoguera de los billetes” ha quedado atrás; en su lugar, se enciende una nueva llama inflacionaria alimentada por la deuda y la liquidez sin límites.



