Las diferencias entre MiCA, GENIUS y la Ordenanza de Hong Kong aumentan la complejidad operativa y refuerzan la concentración de mercado.
Un marco global desalineado
- Europa (MiCA): permite emisores no bancarios bajo supervisión de la Autoridad Bancaria Europea.
- EE. UU. (GENIUS): restringe la emisión a bancos y entidades con licencia federal.
- Hong Kong: exige licencia de la HKMA y requisitos estrictos para emisores.
Estos enfoques divergentes obligan a las empresas a establecer estructuras de cumplimiento separadas por jurisdicción, incrementando costos y barreras de entrada.
Impacto en la competencia
- Requisitos de reserva, custodia y KYC diferentes elevan la fricción operativa.
- Empresas pequeñas de stablecoins enfrentan dificultades para costear el cumplimiento multirregional.
- Riesgo de consolidación del mercado en manos de emisores con gran capital.
Según Krishna Subramanyan (Bruc Bond), esta “asimetría de cumplimiento” podría limitar la innovación y concentrar el poder en pocas manos.

Posible convergencia regulatoria
Expertos apuntan a que la adopción creciente de stablecoins en pagos, mercados crediticios y flujos de capital podría forzar una alineación internacional.
- Organismos como el Consejo de Estabilidad Financiera, el BIS y el G20 podrían establecer estándares globales para reservas, divulgación y prevención de lavado de dinero.
- Sin coordinación, el arbitraje regulatorio seguiría siendo el modelo dominante.

Qué marco podría imponerse
- GENIUS podría influir por su peso de mercado y enfoque estructurado en reservas y redención.
- El modelo conservador de Hong Kong podría fijar estándares de operación transfronteriza pese a su bajo número de licencias.
En el corto plazo, no se espera consenso global, pero el panorama actual favorece a las grandes ballenas emisoras mientras que los actores pequeños quedan en desventaja.



