Londres responde a Washington tras las advertencias comerciales ligadas a Groenlandia
El Reino Unido planta cara a la Casa Blanca
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, rechazó públicamente las amenazas de aranceles del presidente de EE. UU., Donald Trump, vinculadas a un posible traspaso de Groenlandia a control estadounidense.
Starmer calificó la medida como “injustificada y contraproducente”, subrayando que Groenlandia es un territorio autónomo bajo soberanía danesa y que cualquier intento de presión comercial socava la estabilidad transatlántica.
Amenaza de aranceles como herramienta política
Trump había advertido que Estados Unidos impondría aranceles de hasta el 25% a varios países europeos —incluido el Reino Unido— si no cooperaban en un acuerdo para la cesión de Groenlandia. La amenaza se produce en un contexto de tensiones geopolíticas y mientras líderes mundiales se reúnen en foros internacionales clave.
Desde Downing Street señalaron que el Reino Unido no aceptará condicionamientos comerciales basados en disputas territoriales ajenas y reafirmaron su compromiso con el derecho internacional.
Respuesta europea coordinada
La postura británica se alinea con la de otros países europeos que consideran la amenaza arancelaria como una escalada política. Funcionarios europeos advierten que este tipo de medidas podría desencadenar represalias comerciales y afectar a cadenas de suministro en un momento de fragilidad económica global.
Conclusión
El rechazo del Reino Unido marca un nuevo punto de fricción entre Washington y Europa. La utilización de aranceles como palanca geopolítica reaviva temores de una guerra comercial transatlántica, con implicaciones directas para mercados, divisas y activos de riesgo.



