La autoridad europea concluye que las stablecoins no representan una amenaza para la estabilidad financiera gracias a su escaso uso real y al marco regulatorio de la UE.
Uso aún limitado y centrado en el trading
El BCE afirma que los riesgos de las stablecoins en la eurozona son muy reducidos, principalmente porque su uso real fuera del trading cripto sigue siendo mínimo.
El informe destaca que el comercio de criptomonedas es, con diferencia, su principal caso de uso, mientras que los pagos transfronterizos o minoristas apenas representan actividad relevante.
Las stablecoins minoristas apenas existen
Según Visa, solo el 0,5% del volumen total de stablecoins corresponde a transacciones “orgánicas” de menos de 250 dólares, lo que confirma su falta de adopción en la economía real.
El BCE concluye que todavía no hay señales de un uso masivo en remesas, consumo ni comercios.

Limitada conexión con los mercados del euro
Aunque el 84% del mercado global está dominado por USDT y USDC, su interconexión con el sistema financiero europeo es muy baja.
Incluso si creciera la adopción, el marco MiCA actúa como escudo: exige reservas, supervisión y prohíbe el pago de intereses por tenencias de stablecoins.
MiCA como barrera preventiva global
El BCE advierte que el arbitraje regulatorio internacional sigue siendo un riesgo, y pide una mayor armonización global.
Destaca también que EE. UU. avanza más lento: no se esperan normas completas de la ley GENIUS hasta 2026–2027.
Cambio de tono y avance hacia el euro digital
El BCE suaviza su postura respecto a años anteriores, cuando algunos funcionarios alertaban de que stablecoins en dólares podían amenazar la soberanía de pagos europea.
El organismo sigue avanzando hacia el euro digital, con un piloto previsto para 2027 y posible emisión inicial en 2029.
Conclusión
Las stablecoins no suponen un riesgo para Europa: su adopción real es baja, su conexión con la economía tradicional es mínima y MiCA ya mitiga los riesgos antes de que aparezcan.



