Los cofundadores recibieron penas de 4 y 5 años por operar un servicio no autorizado, marcando un precedente crítico para la privacidad on-chain.
Los cofundadores de Samourai Wallet fueron sentenciados en EE. UU., estableciendo un precedente que refuerza la postura del Departamento de Justicia: los mezcladores cripto no descentralizados pueden considerarse negocios transmisores de dinero, incluso si no son custodiales.
Condenas por transmisión de dinero sin licencia
Keonne Rodriguez y William Lonergan Hill fueron condenados a cuatro y cinco años de prisión por operar un negocio de transmisión de dinero sin licencia y facilitar transacciones vinculadas a fondos ilícitos. La acusación sostuvo que el servicio Whirlpool CoinJoin ayudó a ocultar movimientos de capital, pese a ser un monedero no custodial.
El fiscal Nicolas Roos subrayó que “cualquier intento de lavar fondos ilícitos, sin importar la tecnología usada, tendrá consecuencias serias”.
El punto clave: coordinación = transmisión de dinero
El factor decisivo fue que Samourai coordinaba las transacciones CoinJoin desde su propio servidor. Para el tribunal, esa coordinación constituía “transferencia de fondos en nombre de clientes”, lo que exige licencia de FinCEN.
El fallo deja claro: no basta con ser no custodial; es imprescindible la descentralización real para evitar cargos.
Parentescos con Tornado Cash
El caso guarda similitudes con Tornado Cash. En ambos, el DOJ argumentó que los desarrolladores financiaron infraestructura, diseñaron funcionalidades y obtuvieron beneficios, lo que —según la acusación— los convierte en operadores del servicio, no meros autores de código abierto.
La falta de programas KYC/AML también fue usada para respaldar los cargos de transmisión de dinero.
Tensiones legales: privacidad vs. regulación
El fallo llega en un clima de fuerte tensión. En enero, un tribunal de EE. UU. anuló las sanciones contra Tornado Cash, afirmando que sus smart contracts no pueden ser considerados “propiedad”. Aun así, su cofundador Roman Storm sigue luchando contra la condena por operar un transmisor de dinero sin licencia.
El propio DOJ insinuó recientemente un cambio de perspectiva: “escribir código sin mala intención no es un crimen”. Pero casos como Samourai demuestran que la frontera legal aún es incierta.
Conclusión
Las sentencias contra Samourai consolidan una línea jurídica cada vez más clara: cualquier servicio de mezcla cripto con elementos centralizados —aunque sea no custodial— puede considerarse un transmisor de dinero a ojos del DOJ. El mensaje es inequívoco: solo la descentralización extrema podría ofrecer protección legal duradera a los desarrollos de privacidad on-chain.



