Tether Investments, brazo inversor del grupo Tether, ha anunciado la adquisición de un 31,9 % de las acciones de Elemental Altus Royalties Corp., una compañía canadiense cotizada centrada en regalías mineras de oro. La operación forma parte de la estrategia dual de Tether, basada en Bitcoin y oro como pilares del respaldo financiero descentralizado.
Detalles de la adquisición: 78 millones de acciones por vía privada
La transacción se concretó el 10 de junio de 2025, mediante un acuerdo privado offshore con La Mancha Investments, por un total de 78.421.780 acciones comunes, conocidas como “La Mancha Shares”.
Además, Tether firmó un acuerdo de opción con AlphaStream Limited y su subsidiaria Alpha 1 SPV Limited, con sede en Abu Dabi, que le da el derecho (no la obligación) de adquirir 34.444.580 acciones adicionales, bajo ciertas condiciones, a partir del 29 de octubre de 2025.
Tether: reforzando activos tangibles como respaldo del ecosistema digital
“Así como Bitcoin es la cobertura definitiva contra la inflación monetaria, el oro sigue siendo una reserva de valor probada,” afirmó Paolo Ardoino, CEO de Tether.
Con esta inversión, Tether busca consolidar una infraestructura financiera respaldada por activos reales, alejándose de las promesas sin respaldo de los sistemas tradicionales. Elemental Altus ofrece exposición diversificada a la producción global de oro mediante un modelo de regalías y streaming, evitando los riesgos operativos directos de la minería.
Bitcoin, oro y el futuro de Tether Gold
Actualmente, el grupo Tether posee:
- Más de 100.000 BTC
- Alrededor de 80 toneladas de oro físico
- Su propia stablecoin Tether Gold (XAUT) respaldada por lingotes físicos
Esta estrategia busca apuntalar productos financieros estables, descentralizados y transparentes, según explicó la firma.
Posible participación en gobierno corporativo
Tether no descarta ampliar su relación con Elemental, incluyendo colaboraciones estratégicas, participación en el consejo directivo y contribuciones a la estrategia de capital a largo plazo, conforme a los marcos regulatorios canadienses.
La transacción fue ejecutada bajo la normativa canadiense NI 62-104 y quedó exenta de la normativa sobre ofertas públicas de adquisición.



