Estados Unidos moviliza portaviones, aviones y fuerzas logísticas ante una posible escalada regional
Trump prioriza la guerra en Oriente Próximo sobre la agenda del G7
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha abandonado este martes de forma abrupta la cumbre del G7 en Alberta, Canadá, para regresar a Washington y supervisar personalmente el desarrollo del conflicto entre Israel e Irán.
La decisión llega tras intensificarse los ataques entre ambos países, y en un contexto de creciente actividad militar estadounidense en Europa, el Mediterráneo Oriental y el Océano Índico.
En su plataforma Truth Social, Trump emitió un mensaje directo: “Todo el mundo debe evacuar inmediatamente Teherán”, reflejando la gravedad de la situación y alineándose con un mensaje previo del Ejército israelí en persa, que advertía a los civiles iraníes de abandonar zonas clave de la capital.
Washington refuerza su presencia en varios frentes
Estados Unidos ha ordenado el despliegue del portaviones nuclear ‘Nimitz’ hacia Oriente Próximo, donde se unirá al ‘Carl Vinson’, mientras otros buques de guerra se movilizan hacia el Mediterráneo Oriental y el Mar de Omán. La concentración de medios logísticos y aéreos sugiere un refuerzo potencial a Israel o una preparación para una participación directa en el conflicto.
En paralelo, Estados Unidos y Reino Unido evacuaron la base aérea de Al Udeid, en las afueras de Doha (Qatar), posiblemente por temor a un ataque iraní. Esta base se encuentra cerca del campo de gas South Pars-North Dome, compartido entre Irán y Qatar, que contiene cerca del 20 % de las reservas mundiales de gas natural.
Diego García: base clave en el Índico
Una pieza clave en este dispositivo es la base conjunta de Diego García, en el Océano Índico, donde imágenes satelitales confirman la presencia de al menos cuatro bombarderos B-52. Aunque los más sofisticados B-2 fueron retirados en abril, esta base sigue siendo estratégica por su capacidad de lanzar ataques de largo alcance.
Fuentes militares citadas por medios británicos indican que uno de los posibles objetivos de un ataque sería el complejo nuclear de Fordow, en Irán, situado a 500 metros bajo tierra. Pese a haber sido atacado previamente por Israel, no se han reportado daños relevantes.
Rumores de intervención directa
La salida anticipada de Trump del G7 y el rápido despliegue militar han desatado especulaciones sobre una posible intervención directa de Estados Unidos en apoyo de Israel, o al menos una intensificación significativa del respaldo logístico y estratégico a Tel Aviv.
La Casa Blanca no ha confirmado un cambio formal en la postura militar estadounidense, pero la magnitud del movimiento operativo sugiere que Washington está acelerando su preparación para una eventual escalada regional.



