En un nuevo episodio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el presidente Donald Trump ha declarado que ve «extremadamente difícil» llegar a un acuerdo con su homólogo chino, Xi Jinping, a pesar de mantener una relación personal «positiva» con él.
A través de su cuenta en Truth Social, Trump expresó a las 2:17 a.m. (hora de Washington):
“Me gusta el presidente Xi de China, siempre me ha gustado y siempre me gustará, ¡pero es MUY DURO Y EXTREMADAMENTE DIFÍCIL DE NEGOCIAR!”
Estas declaraciones surgen en un momento especialmente delicado, tras la imposición de nuevos aranceles del 50% sobre el acero y el aluminio, y a pocos días de que ambas potencias retomen el diálogo bilateral.
Nuevas restricciones tecnológicas y fricciones por Taiwán
Además del frente comercial, la administración Trump ha incrementado sus restricciones tecnológicas contra China, incluyendo:
- La prohibición de exportación de componentes de motores a reacción.
- Limitaciones en el acceso al software de diseño de chips.
- Nuevas restricciones dirigidas a Huawei.
- Un plan para revocar visas de estudiantes chinos en campos tecnológicos clave.
Paralelamente, las tensiones geopolíticas escalan por la situación de Taiwán. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China protestó este fin de semana por las declaraciones del secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, quien calificó a China como una «amenaza inminente» para la isla autogobernada.
La disputa por los minerales críticos y el acuerdo de Ginebra
Uno de los puntos más delicados gira en torno al acceso a tierras raras y minerales estratégicos. Funcionarios estadounidenses han acusado a Pekín de no cumplir lo acordado en las conversaciones de Ginebra, manteniendo restricciones al acceso de imanes de tierras raras a pesar de la reducción arancelaria por parte de Washington.
China, por su parte, sostiene que no hubo compromiso firme de levantar dichos controles, generando así un malentendido que complica aún más la posibilidad de un nuevo acuerdo.
Conversaciones en suspenso
Aunque Trump ha afirmado que espera hablar «pronto» con Xi Jinping para resolver estas diferencias, China no ha confirmado aún una llamada entre líderes. La Casa Blanca insiste en que probablemente se produzca esta semana, aunque el tono actual sugiere que la tregua arancelaria alcanzada en mayo pende de un hilo.



