Siguenos en

Así podría Trump golpear la economía china donde más duele mientras analistas advierten que la apuesta de Pekín con las tierras raras podría salirle mal

·
·

Las nuevas tensiones comerciales entre Washington y Pekín escalan tras las restricciones de exportación chinas sobre tierras raras. Mientras Trump amenaza con represalias más amplias, analistas advierten que la jugada de Xi Jinping podría volverse en contra de China.


El conflicto por las tierras raras vuelve al centro del tablero

La administración Trump asegura mantener la ventaja estratégica en la nueva fase de fricción comercial con China, tras las limitaciones de Pekín a la exportación de tierras raras, minerales esenciales para sectores como defensa, automoción, inteligencia artificial y energía limpia.
Aunque el expresidente anunció un arancel adicional del 100 % y restricciones de software a China, también insinuó medidas “mucho más fuertes” en un mensaje en Truth Social:

“EE. UU. también tiene posiciones de monopolio, mucho más poderosas y de mayor alcance que las de China. Simplemente no he elegido usarlas… hasta ahora.”

Pese a que Trump posteriormente suavizó el tono, la Casa Blanca confirmó que su reunión con Xi Jinping sigue programada para finales de mes en una cumbre económica regional en Corea del Sur.

Pekín arriesga con su estrategia de presión

Según Capital Economics, la política china es “más limitada de lo que se temía inicialmente”, pero refleja la frustración de Pekín por la negativa estadounidense a reducir los aranceles.
Los economistas Julian Evans-Pritchard y Leah Fahy advierten que las acciones de China son “una apuesta que podría volverse en su contra”.
Además, subrayan que Washington dispone de múltiples palancas de presión económica capaces de amplificar el daño sobre la economía china.

Cómo podría responder EE. UU.

  1. Aeronáutica y componentes críticos – EE. UU. domina gran parte de la cadena de suministro global en aviación comercial. Podría bloquear exportaciones de piezas o incluso aeronaves completas, paralizando sectores industriales chinos dependientes de Boeing y proveedores estadounidenses.
  2. Software y sistemas operativos – alrededor del 90 % de los ordenadores chinos utilizan Windows. Trump podría ordenar a Microsoft suspender ventas y actualizaciones, lo que expondría los sistemas chinos a vulnerabilidades graves.
  3. Tecnología y semiconductores – aunque China ha desarrollado parte de su industria de chips, sigue dependiendo de herramientas y componentes estadounidenses y europeos. Una expansión de los controles de exportación golpearía su sector tecnológico más estratégico.
  4. Finanzas internacionales – EE. UU. mantiene el control del dólar y de la infraestructura financiera global. Podría congelar activos denominados en USD, restringir el acceso al sistema SWIFT y sancionar empresas chinas.
  5. Presión multilateral – Washington podría forzar a sus aliados a imponer sus propios aranceles a productos chinos, intensificando el aislamiento comercial de Pekín. Países como México ya han propuesto tarifas de hasta el 50 % a ciertas importaciones chinas.

Riesgo de una desconexión estructural

Según Capital Economics, el actual enfrentamiento está siendo aprovechado por “halcones” de ambos lados del Pacífico para profundizar la desvinculación entre EE. UU. y China.
En el mejor de los casos, podría reanudarse una tregua comercial tensa; en el peor, China podría quedar aún más aislada de los mercados y tecnologías occidentales.

El resultado, advierten los analistas, dependerá de si la reunión Trump–Xi logra reducir las tensiones o si marca el inicio de una nueva fase de guerra económica global.

RELACIONADO

CALENDARIO ECONÓMICO

Accede a nuestro calendario económico y mantente al día con los eventos clave.
Recientes
Próximos
spot_img

DESTACADO

TE INTERESA