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Trump exige a la Fed bajar los tipos y amenaza con cortar el comercio con países que mantienen superávit frente a EE. UU.

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El presidente estadounidense intensifica nuevamente la presión sobre la Reserva Federal después de un informe laboral mucho más fuerte de lo esperado, mientras Kevin Warsh mantiene abierta incluso la posibilidad de nuevas subidas de tipos para combatir la inflación.


Trump vuelve a presionar directamente a la Reserva Federal

Donald Trump lanzó este 4 de septiembre de 2026 una nueva ofensiva contra la política monetaria de la Reserva Federal, reclamando una reducción de los tipos de interés y vinculando su exigencia directamente con la política comercial estadounidense.

El presidente afirmó que Estados Unidos debería tener “el tipo más bajo de cualquier país del mundo” y amenazó con interrumpir el comercio con países frente a los que Washington mantiene déficit comercial si la Fed no reduce las tasas.

La declaración supone una fuerte escalada retórica, ya que Estados Unidos mantiene déficits comerciales con decenas de países, incluidos algunos de sus principales socios.

El empleo sorprende con 162.000 nuevos puestos de trabajo

Las declaraciones llegaron inmediatamente después de conocerse el informe laboral estadounidense de agosto.

Según los datos citados por Trump, los empleadores estadounidenses añadieron 162.000 puestos de trabajo durante agosto, superando ampliamente las previsiones del mercado.

Trump utilizó la fortaleza del dato como argumento para reclamar tipos más bajos.

Su razonamiento es que una economía estadounidense más fuerte representa un menor riesgo crediticio y debería, por tanto, financiarse con tasas inferiores.

Sin embargo, desde la perspectiva de política monetaria, un mercado laboral más fuerte también puede proporcionar a la Fed mayor margen para mantener los tipos elevados si considera que las presiones inflacionarias continúan siendo excesivas.

Trump amenaza con utilizar el comercio como herramienta de presión

La parte más contundente del mensaje fue la amenaza comercial.

Trump afirmó que podría detener el comercio con aquellos países frente a los que Estados Unidos mantiene déficit, argumentando que el acceso al mercado estadounidense permite a esas economías mantener grandes superávits.

La medida, tomada literalmente, tendría enormes implicaciones para el comercio internacional debido al elevado número de economías con las que Estados Unidos mantiene una balanza comercial negativa.

La Casa Blanca no había proporcionado inmediatamente detalles adicionales sobre cómo podría implementarse una política de esta magnitud.

Por tanto, las declaraciones deben interpretarse por ahora como una amenaza presidencial y no como una medida comercial formalmente anunciada.

Kevin Warsh recibe presión directa desde la Casa Blanca

Trump también dirigió su mensaje al presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, a quien pidió que la institución “se ponga las pilas” y reduzca los tipos.

Warsh fue elegido por Trump como sucesor de Jerome Powell, pero eso no ha eliminado las diferencias entre la Casa Blanca y el banco central.

La Fed rechazó comentar las declaraciones del presidente.

El episodio vuelve a colocar en primer plano el debate sobre la independencia de la Reserva Federal, especialmente cuando las decisiones sobre tipos tienen importantes consecuencias económicas y políticas a solo dos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato.

Warsh había planteado precisamente lo contrario

Las declaraciones resultan especialmente relevantes porque Warsh envió recientemente una señal muy diferente.

Una semana antes, el presidente de la Fed indicó que nuevas subidas de tipos podrían volver a estar sobre la mesa si fueran necesarias para devolver la inflación al objetivo del 2%.

Warsh señaló que los tipos de interés a corto plazo continúan siendo la principal herramienta disponible para cumplir el doble mandato del banco central.

Esto crea una clara tensión entre las prioridades de ambas instituciones.

Trump quiere una política monetaria considerablemente más expansiva, mientras la Fed continúa concentrada en controlar una inflación que permanece por encima de su objetivo.

JD Vance también pide tipos más bajos

Trump no es el único miembro de la Administración que está presionando públicamente a la Reserva Federal.

El vicepresidente JD Vance pidió el jueves una reducción de tipos y sostuvo que sería una respuesta “adecuada y responsable” a los últimos datos de inflación estadounidenses.

Sin embargo, dentro de la propia Administración tampoco existe una posición completamente uniforme.

El director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, afirmó este viernes que la Fed tomará sus propias decisiones y que la Casa Blanca respeta su independencia.

Hassett añadió que considera que también existe un argumento sólido para mantener los tipos sin cambios.

El dilema de la Fed se complica

El nuevo informe laboral introduce otra variable en una decisión monetaria que ya era compleja.

Una creación de 162.000 empleos, superior a las previsiones, apunta a que la economía estadounidense mantiene una considerable capacidad de resistencia.

Eso puede reducir la urgencia de recortar tipos.

Al mismo tiempo, la Administración Trump argumenta que los elevados costes de financiación están colocando a Estados Unidos en desventaja frente a otras economías y dificultando el crecimiento.

El problema central continúa siendo la inflación.

Mientras permanezca persistentemente por encima del objetivo del 2%, una reducción agresiva de tipos podría aumentar el riesgo de nuevas presiones sobre los precios.

Wall Street vuelve a mirar a la Fed

La disputa tiene implicaciones directas para los mercados financieros.

Las expectativas sobre los tipos estadounidenses afectan al dólar, los bonos del Tesoro, las acciones, el oro y activos de riesgo como Bitcoin y las criptomonedas.

En términos generales, unos tipos inferiores pueden favorecer las condiciones de liquidez y reducir el coste de oportunidad de mantener activos que no generan intereses. Pero la reacción final del mercado dependerá también de la inflación, el crecimiento económico y de cómo interpreten los inversores cualquier escalada comercial.

Por ello, las declaraciones de Trump no implican automáticamente un escenario alcista para los mercados.

Trump abre un nuevo frente entre política monetaria y comercio

El mensaje del presidente conecta dos de los principales pilares de su política económica: tipos de interés y comercio internacional.

Trump quiere que la Fed reduzca el coste del dinero mientras utiliza el enorme mercado estadounidense como herramienta de negociación frente a países con superávit comercial.

Pero la decisión sobre los tipos continúa correspondiendo a la Reserva Federal.

Con Warsh defendiendo recientemente la necesidad de controlar la inflación y planteando incluso la posibilidad de nuevas subidas, la distancia entre la Casa Blanca y el banco central vuelve a ampliarse.

El mercado tendrá ahora que determinar qué pesa más: la presión política para reducir los tipos, la fortaleza del mercado laboral o una inflación que continúa condicionando las decisiones de la Fed.

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