La relación entre el presidente de EE. UU., Donald Trump, y el primer ministro de India, Narendra Modi, que en su día se presentó como una alianza estratégica, atraviesa su peor momento. Tras los fastuosos eventos de Howdy Modi en Houston y Namaste Trump en Ahmedabad, el mandatario indio se siente humillado por las recientes acciones de su “verdadero amigo”.
El origen de la tensión
El desencuentro comenzó en mayo, tras el conflicto de cuatro días entre India y Pakistán. Trump anunció públicamente que había sido el artífice del alto al fuego incluso antes de que se confirmara oficialmente, adjudicándose un protagonismo que irritó a Nueva Delhi.
Pakistán agradeció a Washington e incluso nominó a Trump al Nobel de la Paz, mientras Modi insistió en atribuir el mérito a su propio ejército. Además, el presidente estadounidense ha reiterado en más de 30 ocasiones su intención de mediar en la disputa de Cachemira, un tema considerado tabú en India.
Tarifa punitiva y acusaciones
El golpe más duro llegó con la imposición de un arancel adicional del 25% sobre el crudo ruso importado por India, elevando el gravamen al 50%. La Casa Blanca justificó la medida como cuestión de seguridad nacional, acusando a Nueva Delhi de convertirse en “el mayor lavadero de dinero petrolero del Kremlin”.
La medida sorprendió a India, que pasó de comprar apenas 3% de crudo ruso en 2021 a alrededor del 40% en 2024, buscando asegurar energía barata. Mientras tanto, China —el mayor comprador de petróleo ruso— quedó al margen de sanciones similares.
Giro hacia Rusia y China
Ante la imprevisibilidad de Trump, Modi está recalibrando su política exterior. En la antesala de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO), India ha intensificado contactos con Moscú y Pekín.
La visita de Modi a China es la primera en siete años, pese a las tensiones fronterizas de 2020 que dejaron 20 soldados indios muertos. El encuentro con Xi Jinping incluyó un llamado a la confianza mutua y a “la danza del dragón y el elefante” como símbolo de cooperación.
Vieja alianza con Moscú
India y Rusia mantienen una relación histórica, especialmente en el ámbito militar. En las últimas dos décadas, el 65% del armamento adquirido por Nueva Delhi provino de Moscú. Aunque India intenta diversificar sus proveedores con Occidente, el proceso es complejo y lento.
Putin y Modi coinciden en priorizar la autonomía estratégica y minimizar la influencia de terceros países en su relación.
Lo que está en juego
La humillación de Modi por parte de Trump podría precipitar un giro de la India hacia el eje Moscú-Pekín, poniendo en entredicho tres décadas de acercamiento entre Washington y Nueva Delhi. La clave estará en si EE. UU. logra recomponer la relación o si India consolida un bloque estratégico con Rusia y China en un contexto de reconfiguración global.



