Union Jack Oil, una empresa energética cotizada en la bolsa británica, ha anunciado un ambicioso plan para convertir gas natural no comercializado en electricidad destinada a la minería de Bitcoin. El proyecto, desarrollado en conjunto con Rathlin Energy y la empresa texana 360 Energy, podría marcar un hito como la primera estrategia “oil-to-crypto” en el Reino Unido.
Minería para generar flujo de caja desde pozos inactivos
El plan se centra en el sitio de West Newton, uno de los mayores descubrimientos de gas onshore en el Reino Unido, pero cuya explotación ha estado estancada por problemas regulatorios y de planificación. Para evitar más demoras, Union Jack y sus socios utilizarán el gas directamente en el lugar para alimentar plataformas de minería de Bitcoin, utilizando tecnología de computación en campo (In-Field Computing) de 360 Energy.
Según el presidente ejecutivo David Bramhill, esta estrategia permitiría generar ingresos tempranos sin depender de permisos a gran escala ni infraestructura tradicional: “Los desarrolladores onshore han tenido que pensar de forma no convencional. Este proyecto ofrece un potencial claro de retorno sostenible”.
Potencial para una tesorería en Bitcoin
La empresa también anticipa que este paso inicial podría evolucionar en una política más formal: la adopción de una estrategia de tesorería en Bitcoin corporativa. De concretarse, Union Jack se convertiría en la primera compañía energética británica en mantener BTC en su balance, siguiendo una tendencia creciente entre empresas internacionales que monetizan recursos energéticos inactivos mediante criptominería.
Parte de una tendencia global
El modelo propuesto por Union Jack ya está siendo utilizado en otros países:
- ConocoPhillips, en Dakota del Norte (EE. UU.), redirige gas excedente a mineros para evitar el quemado (flaring).
- En Argentina, la petrolera Tecpetrol usa gas sobrante de sus operaciones para alimentar equipos de minería cripto.
- En Canadá, AgriFORCE lanzó un proyecto en Alberta para operar 120 rigs con gas atrapado, con planes de expansión.
Estos casos muestran un cambio global en cómo las empresas energéticas monetizan sus recursos: en lugar de desperdiciar el gas o esperar infraestructura, lo convierten directamente en poder de cómputo y activos digitales.



