El histórico fallo que determinó que XRP no es un valor no se debió únicamente a los argumentos de Ripple, sino también al papel activo de la XRP Army, según confirmó el abogado John Deaton, quien representó a los holders en calidad de amicus curiae.
La influencia de la comunidad en el fallo
Deaton explicó que de los más de 2,000 documentos presentados en el caso, la jueza Analisa Torres citó en su decisión final los afidávits de holders de XRP, el amicus brief y los alegatos realizados en el caso LBRY.
“Una persona puede inspirar a muchas, y juntas pueden marcar la diferencia”, escribió Deaton en X.
El abogado subrayó que la participación comunitaria no fue simbólica, sino determinante en la construcción de la lógica jurídica que distinguió entre el token XRP y los contratos de inversión.
Ripple y su misión a largo plazo
En paralelo, Deborah McCrimmon, vicepresidenta y consejera general adjunta de Ripple, reafirmó la visión de la compañía: construir el “internet del valor”, donde las transferencias internacionales sean tan rápidas y baratas como enviar un email.
McCrimmon recordó que desde 2020 Ripple defendió que XRP no es un valor, una postura validada en julio de 2023 por la jueza Torres. También destacó la relevancia de la XRP Army, que descubrió discursos y registros públicos de la SEC que fortalecieron la defensa de “falta de notificación justa”.
Impacto en el ecosistema cripto
Aunque Ripple ya alcanzó un acuerdo con la SEC sobre sanciones, el caso dejó huella en toda la industria. El fallo otorgó claridad regulatoria parcial y sentó un precedente sobre cómo interpretar los activos digitales en EE. UU.
Analistas consideran que el activismo de la comunidad XRP quedará como ejemplo de cómo los inversores minoristas organizados pueden influir en batallas legales de alto impacto contra los reguladores.
Según Deaton, esta presión también ayudó a sostener a Ripple durante el proceso y a reforzar la confianza en XRP como activo con potencial para superar a Ethereum en adopción.



