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La UE alerta del riesgo cuántico para Bitcoin y las criptomonedas mientras las redes preparan su defensa

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Los principales supervisores financieros europeos advierten de que los avances en computación cuántica podrían debilitar en el futuro los sistemas criptográficos utilizados para proteger blockchains, transacciones y activos digitales. La amenaza todavía no es práctica, pero Bitcoin ya estudia propuestas de migración y Ethereum se ha marcado como objetivo reforzar su resistencia cuántica para 2029.


Europa pone la computación cuántica entre los riesgos tecnológicos emergentes

La seguridad criptográfica que protege gran parte de la economía digital podría enfrentarse durante los próximos años a uno de sus mayores desafíos tecnológicos.

Las tres Autoridades Europeas de Supervisión —la Autoridad Bancaria Europea (EBA), la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA) y la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA)— han advertido sobre los riesgos que puede introducir el progreso de la computación cuántica.

La preocupación no afecta exclusivamente a las criptomonedas.

Sistemas financieros, comunicaciones, bases de datos y otras infraestructuras digitales dependen de algoritmos criptográficos que podrían necesitar ser sustituidos o reforzados antes de que existan ordenadores cuánticos suficientemente potentes.

Las blockchains también están expuestas

Bitcoin, Ethereum y otras redes utilizan criptografía para demostrar quién está autorizado a gastar determinados activos.

Cuando un usuario realiza una transacción, utiliza su clave privada para generar una firma criptográfica.

La red puede verificar que la firma es válida sin necesidad de conocer la clave privada.

Esta asimetría es una de las bases de la seguridad de las criptomonedas.

Un ordenador cuántico suficientemente avanzado podría alterar esa relación para determinados sistemas criptográficos.

El peligro sería obtener una clave privada desde información pública

Uno de los escenarios que preocupa a los desarrolladores consiste en que una máquina cuántica futura pueda utilizar una clave pública expuesta para calcular la correspondiente clave privada con una eficiencia imposible para los ordenadores clásicos.

Si eso llegara a ser viable, un atacante podría intentar crear firmas válidas y mover activos sin conocer originalmente el secreto del propietario.

Esto afectaría a determinados esquemas de firma de clave pública.

Pero no significa que hoy sea posible romper Bitcoin, Ethereum o cualquier wallet simplemente utilizando un ordenador cuántico existente.

Actualmente no existe una máquina capaz de realizar ese ataque

Esta distinción es fundamental.

La advertencia europea trata sobre un riesgo tecnológico futuro, no sobre una vulneración actualmente disponible contra Bitcoin.

Los ordenadores cuánticos actuales no tienen la escala y tolerancia a errores necesarias para ejecutar este tipo de ataque criptográfico contra las principales redes blockchain.

Por tanto, la noticia no implica que los BTC o ETH de los usuarios puedan ser robados hoy mediante computación cuántica.

El problema está en prepararse antes de que esa capacidad exista.

Google redujo considerablemente una estimación anterior

La preocupación ha aumentado después de nuevas investigaciones sobre los recursos que podría necesitar un ataque de este tipo.

Investigadores de Google Quantum AI estimaron en marzo que romper determinados sistemas criptográficos ampliamente utilizados podría requerir aproximadamente 20 veces menos cúbits físicos de lo calculado en estimaciones anteriores.

Eso no significa que Google haya roto la criptografía de Bitcoin.

Tampoco significa que exista actualmente una máquina capaz de ejecutar el ataque.

Lo relevante es que las estimaciones sobre los recursos necesarios están evolucionando a medida que mejoran los algoritmos y técnicas cuánticas.

¿Qué es exactamente un cúbit?

Los ordenadores tradicionales trabajan fundamentalmente con bits representados mediante valores 0 o 1.

Los ordenadores cuánticos utilizan qubits o cúbits, capaces de aprovechar propiedades de la mecánica cuántica como superposición y entrelazamiento.

Eso permite que determinados tipos de problemas puedan abordarse mediante métodos radicalmente diferentes de los utilizados por ordenadores convencionales.

Pero más cúbits no significa automáticamente una máquina capaz de romper criptografía.

La calidad, corrección de errores, estabilidad y arquitectura del sistema son igualmente fundamentales.

Bitcoin ya está discutiendo cómo prepararse

La comunidad de desarrolladores de Bitcoin lleva tiempo estudiando el riesgo.

En febrero de 2026, Jameson Lopp y otros cinco colaboradores presentaron BIP-361, una propuesta orientada a crear una estrategia de migración frente a una futura amenaza cuántica.

El planteamiento busca evitar esperar hasta que exista una máquina capaz de comprometer los actuales sistemas de firma.

La propuesta contempla una transición progresiva hacia mecanismos resistentes a ataques cuánticos.

BIP-361 no está activado en Bitcoin

Este punto debe quedar claro.

BIP-361 es una propuesta.

Bitcoin no ha adoptado actualmente ese plan como una nueva regla de consenso.

El borrador está siendo evaluado y discutido por la comunidad.

En Bitcoin, publicar una BIP no significa que automáticamente vaya a incorporarse al protocolo.

Su eventual adopción requeriría revisión técnica, consenso suficiente y desarrollo.

La propuesta contempla una transición progresiva

Uno de los grandes problemas de cualquier migración cuántica es que Bitcoin contiene activos que llevan muchos años sin moverse.

No basta con introducir un nuevo tipo de dirección resistente a computación cuántica.

También es necesario decidir qué ocurre con las monedas almacenadas mediante los esquemas anteriores.

El planteamiento de BIP-361 contempla eliminar progresivamente los sistemas vulnerables y establecer restricciones posteriores para fondos que no hayan sido migrados.

Aparece un problema extraordinariamente complejo: los BTC abandonados

Supongamos que Bitcoin desarrolla un nuevo sistema de firmas resistente a ataques cuánticos.

Los usuarios activos podrían trasladar sus BTC hacia nuevas direcciones.

Pero ¿qué ocurre con monedas que no se han movido durante 10 o 15 años?

Algunas pueden pertenecer a usuarios que simplemente mantienen sus BTC a largo plazo.

Otras pueden tener sus claves perdidas.

Algunas podrían pertenecer a propietarios fallecidos.

Y otras están asociadas a los primeros años de Bitcoin.

Una futura amenaza cuántica obligaría a decidir cómo tratar esas monedas.

Los BTC perdidos podrían convertirse en un objetivo

Este escenario resulta especialmente interesante.

En el modelo actual, perder una clave privada generalmente significa que los BTC asociados quedan inaccesibles.

Pero si en el futuro apareciera una máquina capaz de derivar determinadas claves privadas a partir de información pública disponible, algunas monedas consideradas perdidas podrían convertirse en objetivos potenciales.

Por eso los desarrolladores no pueden limitarse a proteger únicamente las nuevas transacciones.

También necesitan estudiar qué hacer con UTXO antiguos potencialmente vulnerables.

La propuesta plantea restricciones para fondos no migrados

Según el planteamiento descrito en BIP-361, después de un periodo de transición se limitaría progresivamente la utilización de los sistemas de firma considerados vulnerables.

La propuesta contempla además restricciones sobre cómo podrían gastarse determinados fondos que no hubieran realizado la migración años después de la activación.

Es una medida deliberadamente polémica porque enfrenta dos principios importantes.

Preservar la propiedad existente.

Y proteger la red frente a un futuro atacante capaz de explotar criptografía obsoleta.

No significa que Bitcoin vaya a congelar fondos próximamente

El debate está todavía en una etapa de propuesta.

No existe una activación programada de BIP-361 que vaya a congelar BTC dentro de cinco años desde hoy.

El periodo planteado dependería de una eventual adopción y activación de la propuesta.

Mientras eso no ocurra, no existe esa cuenta atrás dentro de las reglas actuales de Bitcoin.

Ethereum también tiene una hoja de ruta

Bitcoin no es la única gran blockchain estudiando el problema.

Ethereum ha incorporado la resistencia cuántica entre sus prioridades de protocolo.

La Ethereum Foundation ha señalado como objetivo que Ethereum alcance resistencia frente a ataques cuánticos en sus principales componentes para diciembre de 2029.

El trabajo abarca las capas de ejecución, consenso y disponibilidad de datos.

Ethereum tiene un desafío diferente

Ethereum presenta una arquitectura distinta de Bitcoin.

La red no solamente procesa transferencias de ETH.

También ejecuta smart contracts, aplicaciones descentralizadas, stablecoins, protocolos DeFi, activos tokenizados y sistemas de staking.

Por tanto, una estrategia de resistencia cuántica necesita considerar una superficie tecnológica considerablemente más amplia.

No basta con sustituir un único componente criptográfico.

El objetivo de 2029 tampoco significa que el ataque llegue ese año

Esta fecha puede interpretarse incorrectamente.

Que Ethereum quiera reforzar su resistencia cuántica para diciembre de 2029 no significa que la Ethereum Foundation espere que los ordenadores cuánticos puedan romper Ethereum en 2030.

Se trata de una meta de ingeniería.

En seguridad criptográfica, esperar hasta que un ataque sea práctico sería una estrategia extremadamente arriesgada.

La migración debe comenzar con suficiente anticipación.

El problema es migrar antes del denominado Q-Day

En la industria de ciberseguridad suele utilizarse el concepto de Q-Day para describir el momento hipotético en el que un ordenador cuántico sea capaz de comprometer sistemas criptográficos relevantes.

Nadie conoce con certeza cuándo llegará.

Las estimaciones pueden cambiar a medida que progresan tanto el hardware como los algoritmos.

Por eso el objetivo no consiste en adivinar exactamente la fecha.

Consiste en completar la migración antes de que el riesgo se vuelva práctico.

Bitcoin no sería el único sistema afectado

Es fácil interpretar la amenaza cuántica como un problema exclusivamente relacionado con criptomonedas.

No lo es.

Gran parte de la infraestructura digital mundial utiliza criptografía de clave pública.

Bancos.

Gobiernos.

Empresas.

Servicios de internet.

Sistemas de identidad.

Infraestructura crítica.

Comunicaciones.

La advertencia de los supervisores europeos debe entenderse dentro de este contexto mucho más amplio.

Blockchain tiene una dificultad particular

Sin embargo, las criptomonedas presentan un problema específico.

Una blockchain conserva permanentemente grandes cantidades de información histórica.

Determinadas claves públicas ya han sido expuestas en la cadena durante años.

Además, los activos pueden permanecer inmóviles durante periodos extremadamente largos.

Esto convierte la migración en un problema tanto criptográfico como económico y social.

Cambiar la criptografía requiere coordinación

Una blockchain descentralizada no funciona como el servidor de una empresa.

Una compañía puede actualizar sus sistemas internos y obligar a sus clientes a utilizar una nueva versión.

Bitcoin necesita coordinación entre desarrolladores, nodos, wallets, exchanges, custodios, mineros y usuarios.

Ethereum presenta su propio conjunto de participantes.

Por eso una transición criptográfica de esta magnitud puede necesitar años incluso antes de que exista una amenaza práctica.

Las instituciones tendrán todavía más presión

La creciente participación institucional en criptomonedas añade otra dimensión.

ETF.

Custodios.

Bancos.

Fondos.

Empresas con tesorerías en Bitcoin.

Gestores de activos.

Estas instituciones necesitan políticas de seguridad y gestión de riesgos con horizontes de muchos años.

La resistencia cuántica puede terminar convirtiéndose en una consideración relevante para custodia institucional mucho antes de que aparezca un ordenador capaz de ejecutar el ataque.

También aparece el riesgo de “harvest now, decrypt later”

En determinados sistemas de comunicaciones existe además una preocupación conocida como “harvest now, decrypt later”.

Un atacante puede almacenar hoy información cifrada con la esperanza de descifrarla en el futuro cuando disponga de mejores capacidades.

En blockchain, el modelo de riesgo no es idéntico porque gran parte de la información ya es pública.

Pero el principio refuerza la necesidad de realizar migraciones criptográficas antes de que las capacidades cuánticas sean suficientes.

La criptografía poscuántica ya existe como campo de investigación

La defensa no consiste en intentar construir ordenadores clásicos más potentes.

Existen familias de algoritmos diseñados para resistir ataques tanto de ordenadores clásicos como cuánticos.

La denominada criptografía poscuántica lleva años desarrollándose.

El desafío para una blockchain consiste en elegir mecanismos suficientemente seguros y, al mismo tiempo, compatibles con sus necesidades de tamaño de firma, velocidad de verificación, almacenamiento y descentralización.

Firmas más grandes también tienen consecuencias

Un esquema poscuántico puede ofrecer mejores propiedades frente a determinadas amenazas, pero introducir costes diferentes.

Firmas más grandes pueden aumentar el tamaño de las transacciones.

Eso puede incrementar el espacio necesario en los bloques.

También puede afectar al almacenamiento de los nodos y al ancho de banda.

Por eso sustituir un sistema criptográfico no consiste simplemente en elegir el algoritmo considerado más seguro.

Debe funcionar dentro de las restricciones de la blockchain.

El riesgo cuántico no invalida hoy la seguridad de Bitcoin

Este es probablemente el punto más importante para los inversores.

La advertencia de los supervisores europeos no significa que Bitcoin haya sido vulnerado.

No existe actualmente un ordenador cuántico capaz de derivar de forma práctica las claves privadas necesarias para vaciar wallets de Bitcoin a gran escala.

Tampoco existe evidencia de que una amenaza de este tipo sea inminente.

Lo que existe es un riesgo tecnológico suficientemente importante como para justificar preparación anticipada.

Tampoco existe una fecha conocida para romper Bitcoin

No puede afirmarse responsablemente que Bitcoin será vulnerable en 2029, 2030 o cualquier otro año concreto.

Las capacidades cuánticas evolucionan.

También evoluciona la criptografía defensiva.

Y las propias blockchains pueden actualizarse.

Por eso la carrera no es simplemente entre Bitcoin y un ordenador cuántico.

Es una carrera entre capacidad ofensiva cuántica y capacidad de migración criptográfica.

La advertencia europea puede acelerar esa preparación

La entrada de EBA, EIOPA y ESMA en esta conversación aumenta la importancia institucional del problema.

La resistencia cuántica deja progresivamente de ser un debate reservado a investigadores y desarrolladores blockchain.

Los supervisores financieros también empiezan a incorporarla dentro de sus evaluaciones de riesgo tecnológico.

Esto puede aumentar la presión sobre bancos, custodios, exchanges y proveedores de infraestructura para demostrar que cuentan con planes de migración.

Bitcoin y Ethereum ya están moviendo ficha

Las dos principales redes están abordando el problema mediante estrategias diferentes.

Bitcoin tiene sobre la mesa BIP-361, todavía sin adoptar, para estudiar una migración ordenada de los actuales esquemas de firma.

Ethereum ha establecido un objetivo de ingeniería para avanzar hacia resistencia cuántica en ejecución, consenso y datos antes de finalizar 2029.

Ninguna de estas iniciativas significa que la amenaza sea inmediata.

Significan precisamente lo contrario: las redes quieren disponer de años para prepararse antes de necesitar la defensa.

El verdadero riesgo sería reaccionar demasiado tarde

La computación cuántica todavía no puede romper las principales criptomonedas.

Pero esperar hasta que pueda hacerlo sería un error de seguridad.

Una migración de esta magnitud necesita investigación, auditorías, implementación, pruebas, adopción por wallets y exchanges y, finalmente, movimiento de fondos por parte de millones de usuarios.

Ese proceso puede necesitar años.

Por eso la advertencia europea tiene relevancia ahora.

No porque las cerraduras criptográficas de Bitcoin o Ethereum estén rotas, sino porque los desarrolladores necesitan cambiarlas antes de que aparezca una llave capaz de abrirlas.

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