El encuentro busca un posible camino hacia el fin de la guerra en Ucrania, pero sin la presencia directa de Kiev.
Una reunión inesperada
El presidente Donald Trump y su homólogo ruso Vladimir Putin se reunirán este viernes en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska.
La cumbre, organizada en apenas una semana, marca un giro significativo en la política exterior de EE. UU., que ha tratado a Putin como un paria desde la invasión de Ucrania en 2022.
Se prevé una primera conversación cara a cara, seguida de negociaciones con delegaciones y un desayuno de trabajo. Luego, ambos mandatarios ofrecerán una conferencia de prensa conjunta.
El contexto y la urgencia
El encuentro llega tras la amenaza de Trump de imponer nuevas sanciones y elevar aranceles a países que mantengan vínculos energéticos con Rusia. La medida incluye un 50 % de aranceles a India por sus compras de petróleo ruso, lo que precipitó la solicitud rusa de una cumbre.
Putin buscaría, además de discutir Ucrania, abordar temas como cooperación en el Ártico y acuerdos económicos, dentro de su visión de redefinir “esferas de influencia” al estilo de la posguerra.
Lo que cada parte quiere
- Putin: podría insistir en exigencias como el control del este de Ucrania, la no incorporación de Kiev a la OTAN y un gobierno ucraniano amistoso con Moscú.
- Trump: quiere cumplir su promesa electoral de acabar con la guerra, fortalecer su perfil como negociador y aspirar a un Premio Nobel de la Paz. Ha advertido de “consecuencias muy graves” si Putin no acepta un alto al fuego.
Influencia y limitaciones
Aunque EE. UU. ha amenazado con sanciones más duras, Rusia sigue resistiendo gracias a las ventas de energía y al comercio con países como China e India. Trump no ha impuesto sanciones energéticas directas a Pekín.
La postura de Ucrania
El presidente Volodímir Zelenski y líderes europeos acordaron cinco principios antes de cualquier paz, incluyendo mantener a Ucrania en la mesa de negociaciones, rechazar cesiones territoriales previas al alto al fuego y garantizar la posibilidad futura de ingreso en la OTAN.
Las encuestas muestran que la mayoría de los ucranianos se opone a concesiones al Kremlin, lo que anticipa que cualquier acuerdo que las incluya estaría condenado al fracaso.



