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La inteligencia artificial podría funcionar con millones de móviles gracias a las redes blockchain descentralizadas

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Las redes descentralizadas de inteligencia artificial buscan transformar millones de teléfonos inteligentes en una infraestructura informática distribuida. Proyectos como Acurast y Phase plantean aprovechar la capacidad de procesamiento de dispositivos móviles para reducir la dependencia de los grandes centros de datos, aunque todavía enfrentan importantes desafíos técnicos y económicos.

Los teléfonos móviles podrían convertirse en centros de procesamiento de IA

La inteligencia artificial podría encontrar una alternativa parcial a los grandes centros de datos mediante redes descentralizadas de teléfonos inteligentes.

Con miles de millones de dispositivos móviles en circulación, diferentes proyectos blockchain están explorando cómo aprovechar sus procesadores, memoria y conexiones a internet para ejecutar tareas informáticas.

Este modelo forma parte del sector conocido como DePIN (Redes de Infraestructura Física Descentralizada), que utiliza incentivos económicos para coordinar recursos aportados por usuarios.

El objetivo no es necesariamente sustituir por completo los centros de datos tradicionales, sino distribuir determinadas tareas entre dispositivos existentes.

Acurast conecta más de 335.000 teléfonos inteligentes

Uno de los proyectos destacados es Acurast, que afirma haber incorporado más de 335.000 teléfonos inteligentes a su red.

Según su cofundador, Alessandro De Carli, aproximadamente 40.000 dispositivos permanecen activos diariamente, proporcionando capacidad informática para tareas relacionadas con inteligencia artificial, ciberseguridad y procesamiento de datos.

El directivo sostiene que la capacidad conjunta de estos móviles puede compararse, bajo determinadas métricas, con la de unos 2.340 servidores de alto rendimiento.

Sin embargo, esta equivalencia procede de estimaciones del propio proyecto y no significa que los teléfonos puedan reemplazar servidores especializados en cualquier tarea.

Phase propone utilizar móviles para conectar agentes de inteligencia artificial

Otro proyecto que está desarrollando esta tecnología es Phase, que lanzó su servicio Phase Proxy en octubre de 2026.

La plataforma permite que los propietarios de teléfonos compartan conectividad para determinadas operaciones relacionadas con agentes de IA.

Phase también trabaja en un sistema denominado Phase Router, diseñado para distribuir solicitudes entre modelos de inteligencia artificial ejecutados en dispositivos móviles y proveedores externos.

El proyecto contempla precios de aproximadamente 0,5 USDT por cada 1.000 solicitudes y por gigabyte de tráfico, según el servicio descrito.

Su objetivo es combinar recursos distribuidos con infraestructura tradicional para mejorar la eficiencia de determinadas operaciones.

Los principales desafíos son la conectividad y el rendimiento

A pesar de su potencial, las redes descentralizadas todavía presentan limitaciones importantes.

Los teléfonos pueden desconectarse, quedarse sin batería, sobrecalentarse o presentar diferencias significativas de potencia y memoria.

Además, coordinar miles de dispositivos repartidos por diferentes países resulta considerablemente más complejo que administrar servidores dentro de un centro de datos.

Diversos estudios han demostrado que pequeños grupos de teléfonos pueden ejecutar ciertas tareas informáticas de manera eficiente.

Sin embargo, muchas de estas pruebas se realizaron en entornos controlados, por lo que sus resultados no garantizan el mismo rendimiento a escala mundial.

La rentabilidad determinará el futuro de estas redes

El principal desafío no es únicamente tecnológico, sino también económico.

Las plataformas necesitan compensar a los propietarios de dispositivos y, al mismo tiempo, ofrecer precios competitivos a los clientes.

Acurast utiliza un sistema de recompensas relacionado con la participación, la capacidad informática y la disponibilidad de los dispositivos.

Por su parte, Phase plantea destinar parte de los ingresos de sus servicios a comprar tokens PHASE y distribuirlos entre los operadores participantes.

El éxito de estos modelos dependerá de que exista demanda real por sus servicios, más allá de la especulación con los tokens de cada proyecto.

Conclusión

Las redes descentralizadas podrían convertirse en una infraestructura complementaria para determinadas aplicaciones de inteligencia artificial.

Proyectos como Acurast y Phase demuestran que los teléfonos inteligentes pueden aportar recursos informáticos y conectividad mediante sistemas blockchain.

Sin embargo, todavía deben resolver problemas relacionados con la estabilidad, la coordinación y la rentabilidad.

La verdadera revolución llegará si estas redes consiguen ofrecer servicios fiables y económicamente competitivos frente a los grandes proveedores de infraestructura tecnológica.

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