MoneyGram amplía su estrategia con activos digitales con el lanzamiento de MoneyGram Card, una tarjeta de débito Visa que debutará en Colombia. El movimiento llega pocas semanas después de una iniciativa similar de Western Union y refuerza la competencia por integrar stablecoins en el gigantesco mercado mundial de remesas.
MoneyGram lleva las stablecoins directamente a los pagos cotidianos
MoneyGram está dando un nuevo paso para conectar las stablecoins con el sistema financiero tradicional.
La compañía anunció MoneyGram Card, una nueva tarjeta de débito con la marca Visa diseñada para permitir que sus clientes utilicen fondos vinculados a su ecosistema de pagos digitales en comercios.
El producto comenzará inicialmente en Colombia, uno de los mercados latinoamericanos donde las remesas internacionales tienen una presencia significativa.
La primera versión será completamente virtual y podrá añadirse a Apple Wallet y Google Wallet.
Posteriormente, MoneyGram planea introducir una tarjeta física a medida que el servicio llegue a nuevos mercados antes de finalizar 2026.
Visa proporciona la infraestructura de aceptación
La incorporación de Visa es especialmente relevante porque permite conectar la infraestructura basada en stablecoins con una extensa red tradicional de pagos.
El objetivo es reducir la fricción existente entre recibir dinero mediante nuevos sistemas digitales y utilizar posteriormente esos fondos en la economía cotidiana.
En lugar de limitar las stablecoins a transferencias entre wallets o conversiones dentro de plataformas cripto, una tarjeta permite acercarlas a experiencias de pago similares a las de una tarjeta bancaria convencional.
Esto no significa que Visa esté emitiendo la stablecoin de MoneyGram ni que todos los pagos se liquiden necesariamente onchain. La estructura concreta depende de la infraestructura utilizada por MoneyGram y sus socios.
Rain proporcionará la infraestructura de la nueva tarjeta
MoneyGram trabaja con Rain, proveedor especializado en infraestructura para tarjetas vinculadas a stablecoins.
Rain se está convirtiendo además en una pieza compartida por algunos de los principales operadores tradicionales de remesas.
Western Union también seleccionó a la compañía para desarrollar su propia Stablecard, anunciada el mes pasado.
La coincidencia muestra cómo las grandes empresas del sector están empezando a utilizar una infraestructura tecnológica similar para trasladar las stablecoins desde las transferencias internacionales hasta el gasto cotidiano.
Western Union y MoneyGram vuelven a competir en un nuevo terreno
MoneyGram y Western Union llevan décadas compitiendo dentro del mercado tradicional de remesas.
Ahora esa rivalidad está trasladándose a blockchain.
Western Union anunció recientemente su propia tarjeta vinculada a stablecoins y MoneyGram responde con un producto similar.
La diferencia es que ambas compañías ya no compiten únicamente por las comisiones de una transferencia internacional: están intentando controlar una parte mayor de la experiencia financiera del usuario, desde la recepción del dinero hasta su almacenamiento y posterior utilización.
MoneyGram ya lanzó su propia stablecoin
La nueva tarjeta no constituye un movimiento aislado.
En junio, MoneyGram lanzó MGUSD, su propia stablecoin sobre la red Stellar.
La compañía integró MGUSD en su aplicación y añadió una wallet de autocustodia, profundizando su estrategia para utilizar blockchain como infraestructura de pagos internacionales.
Esto permite a MoneyGram experimentar con un modelo en el que una transferencia puede desplazarse mediante infraestructura blockchain antes de conectarse nuevamente con monedas fiduciarias y sistemas tradicionales de pago.
La tarjeta Visa amplía ahora ese modelo hacia el consumo.
Solana también forma parte de la expansión de MoneyGram
La estrategia blockchain de MoneyGram tampoco está limitada a Stellar.
En agosto, la compañía anunció una integración con el ecosistema de Solana mientras ampliaba sus rampas entre criptomonedas y efectivo.
El objetivo es facilitar la conexión entre wallets digitales y la extensa infraestructura física que MoneyGram ha construido durante décadas.
Este punto es especialmente importante para las remesas.
Uno de los principales obstáculos de las criptomonedas y stablecoins continúa siendo convertir fácilmente los activos digitales en dinero utilizable fuera de blockchain.
MoneyGram intenta aprovechar precisamente su red tradicional para solucionar esa última parte del proceso.
Las stablecoins atacan uno de los mayores problemas de las remesas
El coste de enviar dinero internacionalmente continúa siendo uno de los principales problemas del sector.
Las stablecoins permiten transferir representaciones digitales de monedas como el dólar mediante blockchain, potencialmente reduciendo intermediarios y mejorando la disponibilidad de las transferencias.
Sin embargo, el coste final de una remesa no depende exclusivamente de blockchain.
También intervienen factores como las comisiones de entrada y salida, conversión de divisas, infraestructura de pago, regulación y costes asociados a retirar o gastar posteriormente los fondos.
Por eso, la combinación de stablecoin + wallet + tarjeta + red de efectivo resulta estratégicamente importante para compañías como MoneyGram.
Las tarjetas ya destacan por su coste en las remesas
El Banco Mundial ha señalado el potencial de las nuevas tecnologías para reducir los costes asociados a las transferencias internacionales.
Según un análisis publicado sobre las tendencias de precios de las remesas, las tarjetas de débito presentaban un coste aproximado del 3,61% del importe enviado como instrumento para recibir remesas, situándose entre las alternativas de menor coste analizadas.
La integración de stablecoins podría intentar reducir todavía más determinadas fricciones, aunque no debe asumirse que utilizar blockchain garantiza automáticamente una transferencia más barata.
El coste real dependerá del producto, país, conversión monetaria y estructura de comisiones.
Colombia será el primer gran laboratorio
La elección de Colombia proporciona a MoneyGram un mercado real para comprobar cómo reaccionan los usuarios a una experiencia que combina remesas, stablecoins y pagos mediante tarjeta.
La compañía podrá analizar si los clientes prefieren mantener sus fondos digitalmente y gastarlos directamente en lugar de convertir inmediatamente las remesas a efectivo.
Si el modelo funciona, MoneyGram planea extender la tarjeta hacia otros mercados durante este mismo año.
La futura incorporación de una versión física también permitiría ampliar su utilización entre consumidores que todavía dependen de tarjetas tradicionales y no utilizan habitualmente wallets móviles.
Las stablecoins entran de lleno en la batalla mundial por las remesas
La entrada casi simultánea de MoneyGram y Western Union en las tarjetas vinculadas a stablecoins muestra un cambio importante.
Las stablecoins están dejando de ser únicamente instrumentos utilizados dentro de exchanges y protocolos DeFi para convertirse progresivamente en infraestructura de pagos y transferencias internacionales.
MoneyGram está construyendo esa estrategia mediante varias piezas: MGUSD, Stellar, su wallet de autocustodia, rampas conectadas con Solana y ahora MoneyGram Card con Visa y Rain.
La clave será comprobar si esta infraestructura consigue traducirse en menores costes y una experiencia más sencilla para el usuario final.
Si lo consigue, la competencia entre MoneyGram y Western Union podría pasar de las tradicionales oficinas de remesas a una nueva generación de servicios financieros construidos parcialmente sobre blockchain.



