El bloqueo de la CLARITY Act en el Senado está trasladando parte de la disputa regulatoria sobre los activos digitales al terreno electoral. Con las elecciones legislativas del 3 de noviembre cada vez más cerca, organizaciones y comités de acción política vinculados a la industria cripto están evaluando dónde desplegar su capital, mientras Fairshake prepara una ofensiva millonaria en la carrera al Senado por Ohio.
La CLARITY Act fracasa por 49 votos contra 50
La regulación estadounidense de las criptomonedas sufrió un importante revés el pasado 15 de septiembre.
El Senado no consiguió invocar la cloture necesaria para avanzar con la Digital Asset Market Clarity Act, conocida como CLARITY Act.
La votación terminó con 49 votos a favor y 50 en contra. Al tratarse de una moción de cloture, eran necesarios 60 votos para superar ese obstáculo procedimental. Los registros oficiales del Senado confirman el resultado.
Esto no equivale a una votación final rechazando el contenido completo de la ley.
Lo que fracasó fue el procedimiento necesario para avanzar hacia su consideración.
La CLARITY Act todavía no está definitivamente muerta
Existe además un matiz especialmente importante.
El senador republicano Thom Tillis votó en contra y posteriormente presentó una moción para reconsiderar la votación. La propia galería de prensa del Senado señaló que Tillis utilizó su voto negativo precisamente para poder presentar esa moción.
Por tanto, describir actualmente la CLARITY Act como definitivamente derrotada sería demasiado categórico.
La legislación está bloqueada y su calendario se ha complicado considerablemente, pero todavía existe una vía procedimental para intentar otra votación.
El calendario electoral aumenta la presión
La situación adquiere mayor importancia porque Estados Unidos celebrará sus elecciones de mitad de mandato el 3 de noviembre de 2026.
Estarán en juego escaños de la Cámara de Representantes y del Senado, y el resultado puede modificar las condiciones políticas bajo las que cualquier legislación sobre estructura del mercado cripto tendría que avanzar posteriormente.
La incertidumbre sobre la CLARITY Act convierte así las próximas semanas en un periodo especialmente relevante para los grupos de presión vinculados a los activos digitales.
Los PAC cripto vuelven al centro de atención
Uno de los actores principales es Fairshake, un super PAC respaldado por compañías de la industria cripto, entre ellas Coinbase y Ripple.
Los Political Action Committees o PAC pueden recaudar y gastar dinero para intentar influir electoralmente dentro de las reglas estadounidenses de financiación política.
En el caso de los super PAC, pueden realizar gastos independientes prácticamente ilimitados, aunque no pueden coordinar directamente ese gasto electoral con las campañas de los candidatos.
La relevancia de estos grupos aumentó considerablemente durante el ciclo electoral de 2024.
Fairshake prepara una ofensiva de $30 millones en Ohio
Según la información publicada este martes, Fairshake planea destinar aproximadamente $30 millones para oponerse a Sherrod Brown en la carrera al Senado por Ohio.
Brown fue senador por Ohio hasta comienzos de 2025 y anteriormente presidió el Comité Bancario del Senado.
La inversión convertiría la carrera de Ohio en uno de los principales campos de batalla para el dinero político vinculado a la industria cripto durante estas elecciones.
Sin embargo, es importante distinguir entre un gasto anunciado o planificado y desembolsos que ya aparezcan formalmente registrados ante la Comisión Federal Electoral.
Ohio ya es una de las elecciones más caras de 2026
La importancia de esa carrera va mucho más allá de las criptomonedas.
Reuters informó el 18 de septiembre que la contienda de Ohio ya había atraído aproximadamente $298 millones en publicidad, convirtiéndose en la carrera al Senado más cara de las elecciones de mitad de mandato de 2026 hasta ese momento.
Sherrod Brown compite en una elección especialmente observada por su potencial importancia para la composición del Senado.
El dinero procedente de grupos relacionados con criptomonedas sería, por tanto, solamente una parte de un ecosistema de financiación política mucho más amplio.
Fairshake ya gastó millones contra Brown en 2024
La industria cripto ya conoce bien esta carrera.
Durante las elecciones de 2024, Fairshake y organizaciones relacionadas destinaron decenas de millones de dólares a campañas electorales, incluyendo importantes gastos contra Brown.
Según la información recogida por Cointelegraph, aproximadamente $41 millones fueron destinados a oponerse a su candidatura durante aquel ciclo.
Brown terminó perdiendo su escaño frente al republicano Bernie Moreno.
Eso no demuestra que el gasto del PAC fuera la causa determinante del resultado electoral: las elecciones dependen de múltiples factores, candidatos, temas y patrones de participación.
Más de $130 millones fueron utilizados en publicidad durante 2024
Fairshake también se convirtió en uno de los grandes vehículos de gasto político de la industria durante el ciclo electoral anterior.
El PAC y sus organizaciones relacionadas gastaron más de $130 millones en anuncios durante 2024, según las cifras recogidas en la información publicada.
El precedente ayuda a explicar por qué sus movimientos actuales reciben tanta atención.
La industria ya ha demostrado que está dispuesta a desplegar grandes cantidades de capital en carreras legislativas consideradas relevantes para la política sobre activos digitales.
La votación de la CLARITY proporciona ahora una nueva referencia
La votación del 15 de septiembre proporciona además un dato particularmente sencillo de utilizar políticamente.
Existe un registro público de cómo votó cada senador.
Para las organizaciones centradas en criptomonedas, esto permite comparar el comportamiento legislativo de cada miembro con sus objetivos regulatorios.
Pero la interpretación de esos votos corresponde a cada organización.
Votar contra la cloture puede responder a desacuerdos con el proyecto, con su procedimiento, con elementos concretos de negociación o con otras consideraciones políticas.
Por eso, un voto individual no permite por sí solo determinar todas las posiciones de un legislador sobre la industria cripto.
Stand With Crypto advierte de “consecuencias”
Stand With Crypto reaccionó públicamente después del fracaso de la votación.
La organización, lanzada originalmente con apoyo de Coinbase, afirmó que la incapacidad del Senado para avanzar la legislación tendría consecuencias políticas y señaló que utilizaría el registro de votaciones para informar a su comunidad.
Su director ejecutivo, Mason Lynaugh, presentó la votación como una cuestión relevante para los votantes interesados en activos digitales.
Esa es la posición de Stand With Crypto y debe entenderse como una postura de una organización de defensa del sector, no como una valoración neutral del proyecto de ley.
Stand With Crypto evalúa públicamente a políticos
La organización mantiene además perfiles de candidatos y legisladores basados en sus declaraciones y votaciones relacionadas con criptomonedas.
Por ejemplo, sus páginas electorales registran explícitamente cómo diferentes senadores votaron en la cloture de la CLARITY Act.
Estas calificaciones son elaboradas por Stand With Crypto según sus propios criterios.
No constituyen una medición oficial ni independiente de la posición global de un político.
Para analizar un candidato correctamente es necesario observar también sus propuestas, declaraciones y conjunto de votaciones.
El dinero político cripto no pertenece exclusivamente a un partido
La actividad electoral de la industria tampoco puede reducirse simplemente a una división entre republicanos y demócratas.
Las organizaciones vinculadas al sector han apoyado u opuesto candidatos de diferentes partidos dependiendo de sus posiciones sobre regulación de activos digitales.
Del mismo modo, dentro de ambos partidos existen diferencias sustanciales sobre stablecoins, estructura del mercado, DeFi, protección del consumidor y competencias de la SEC y la CFTC.
La votación de la CLARITY mostró nuevamente que la política cripto estadounidense contiene divisiones que no siempre siguen perfectamente las líneas partidistas.
Los PAC no son Coinbase ni Ripple
También conviene separar las estructuras.
Fairshake recibe financiación de compañías y participantes relacionados con la industria, pero el PAC es una entidad política distinta de las empresas que contribuyen a financiarlo.
Por tanto, un gasto realizado por Fairshake no debe describirse automáticamente como una campaña publicitaria realizada directamente por Coinbase o Ripple.
La distinción es importante al analizar el papel de las compañías cripto en las elecciones.
La industria tiene mucho en juego con la composición del Congreso
La intensidad del gasto se explica parcialmente por la importancia de la legislación pendiente.
La CLARITY Act intenta establecer un marco federal más definido para el mercado estadounidense de activos digitales y delimitar responsabilidades regulatorias entre organismos como la SEC y la CFTC.
Para exchanges, emisores, desarrolladores, inversores y otras empresas, el diseño final de estas reglas puede tener consecuencias operativas significativas.
Por eso la composición del próximo Congreso puede influir en el futuro de la regulación del sector.
Pero una mayoría favorable no garantiza una ley
Incluso después de las elecciones, la aprobación de legislación sobre criptomonedas seguiría requiriendo negociaciones.
Los proyectos deben superar diferentes fases en la Cámara y el Senado.
Además, cuestiones como protección del consumidor, DeFi, stablecoins, conflictos de interés, prevención del blanqueo de capitales y distribución de competencias regulatorias pueden generar desacuerdos incluso entre legisladores que apoyan establecer reglas específicas para el sector.
Por tanto, ningún resultado electoral garantiza automáticamente la aprobación de una versión determinada de la CLARITY Act.
Las agencias reguladoras tampoco están esperando al Congreso
Mientras la legislación permanece bloqueada, la regulación estadounidense de activos digitales continúa evolucionando mediante las agencias existentes.
La SEC y la CFTC pueden utilizar determinadas competencias que ya poseen para emitir reglas, interpretaciones, exenciones o medidas de no-action dentro de los límites establecidos por la legislación vigente.
Esto significa que la ausencia de una CLARITY Act no equivale a ausencia total de regulación.
La diferencia está en la durabilidad y alcance de las herramientas.
Una ley aprobada por el Congreso puede establecer un marco estructural más difícil de modificar que determinadas decisiones administrativas.
El 15 de septiembre puede convertirse en una fecha importante para el gasto electoral
La principal cuestión ahora es si la votación fallida modifica realmente las estrategias financieras de los PAC.
Al momento recogido por la información publicada, Fairshake y sus PAC afiliados Defend American Jobs y Protect Progress todavía no habían declarado nuevos gastos ante la FEC posteriores a la votación sobre CLARITY.
Tampoco aparecían gastos posteriores relacionados con otros grupos mencionados en el artículo, como Fellowship o Digital Freedom Fund.
Por tanto, todavía es demasiado pronto para afirmar que ya se ha producido una oleada generalizada de gasto provocada por la votación.
Lo que existe por ahora es una señal de intención
La distinción entre expectativa y dato confirmado es fundamental.
El fracaso de la cloture puede proporcionar incentivos para aumentar el gasto electoral.
Organizaciones de la industria han utilizado públicamente un lenguaje más duro después de la votación.
Y Fairshake prepara una inversión importante en Ohio.
Pero todavía habrá que observar los registros de la Federal Election Commission para determinar cuánto dinero adicional termina gastándose realmente, dónde y contra qué candidatos.
La carrera de Ohio será uno de los principales indicadores
Ohio puede convertirse en el caso más importante para evaluar esa estrategia.
La carrera ya concentra enormes cantidades de dinero y atención nacional. Reuters señaló que el gasto publicitario acumulado alcanzaba aproximadamente $298 millones a mediados de septiembre.
Si Fairshake ejecuta íntegramente el plan de $30 millones mencionado, la industria cripto pasaría a representar una parte relevante del gasto externo en una de las contiendas más observadas del país.
Eso permitiría posteriormente analizar cuánto peso tuvo el tema cripto dentro de una elección dominada también por cuestiones económicas, sociales y políticas mucho más amplias.
La CLARITY Act entra en una fase política decisiva
La votación del 15 de septiembre dejó dos consecuencias distintas.
La primera es legislativa: la CLARITY Act no consiguió los 60 votos necesarios para avanzar, aunque la moción de reconsideración presentada por Tillis mantiene abierta una vía procedimental.
La segunda es electoral: organizaciones vinculadas a la industria están incorporando ese registro de votaciones a sus estrategias de movilización y financiación.
Ahora habrá que observar si esa presión se traduce realmente en nuevos desembolsos de decenas de millones de dólares.
Las elecciones pueden cambiar el tablero, pero no decidir automáticamente la regulación
El 3 de noviembre puede modificar la composición de la Cámara y el Senado y, con ella, las condiciones para negociar legislación sobre activos digitales.
Pero las elecciones no resolverán por sí mismas los desacuerdos regulatorios.
La industria cripto intentará defender sus prioridades.
Otros grupos defenderán posiciones diferentes sobre protección del consumidor, estabilidad financiera, conflictos de interés y supervisión.
Y los legisladores tendrán que decidir cómo equilibrar esas cuestiones.
Para el mercado, la conclusión inmediata es que la regulación cripto estadounidense ha dejado de ser únicamente una cuestión de SEC, CFTC y tribunales.
En 2026, también se ha convertido en un componente visible de la financiación y estrategia electoral estadounidense.



