El expresidente y actual mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la imposición de un arancel del 50% a todas las importaciones procedentes de Brasil, en respuesta directa al juicio contra el exmandatario Jair Bolsonaro. La medida se suma a la nueva ola de aranceles contra otros seis países, reafirmando la agresiva estrategia comercial de Trump en su llamado ‘Mes de la Liberación’.
Represalia directa por el caso Bolsonaro
Trump calificó el juicio contra Bolsonaro —acusado de intentar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022— como “una caza de brujas que debería acabar inmediatamente”, defendiendo al expresidente brasileño como “un líder altamente respetado por todo el mundo”.
Hasta ahora, Brasil solo enfrentaba un arancel del 10% desde abril por mantener superávit comercial con EE. UU. La nueva tasa del 50% marca un salto significativo y pone en riesgo sectores clave de la balanza comercial entre ambos países.
Suma nuevos países a la lista de aranceles
El anuncio llega junto con la imposición de nuevos gravámenes para seis países más:
- Filipinas: 20%
- Brunei: 25%
- Moldavia: 25%
- Argelia: 30%
- Irak: 30%
- Libia: 30%
Estos porcentajes son coherentes con los fijados por Trump durante el ‘Día de la Liberación’ en abril, cuando se implementaron tarifas similares para más de una decena de países.
Choque con la Unión Europea
El endurecimiento arancelario de Trump mantiene bajo presión a la Unión Europea, cuyo comisario de Comercio, Maros Sefcovic, aseguró que las negociaciones actuales han evitado tasas aún más severas para el bloque europeo. Sefcovic añadió que existen opciones reales de alcanzar un principio de acuerdo con EE. UU. en los próximos días, buscando aliviar el impacto sobre el 70% de las exportaciones europeas actualmente gravadas.
Escenario global incierto
Con estos nuevos aranceles, la tensión comercial global se intensifica en un contexto donde los mercados ya enfrentan volatilidad por la política exterior estadounidense y las represalias comerciales cruzadas. La medida contra Brasil, principal socio comercial en Sudamérica, podría provocar represalias y afectar cadenas de suministro estratégicas.



