El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, mantendrán un encuentro el viernes 15 de agosto en Alaska con el objetivo de discutir posibles vías para poner fin a la guerra en Ucrania.
Trump adelantó en su red social Truth que la reunión será “enormemente anticipada” y que próximamente se darán más detalles. La cumbre llega después de que el mandatario estadounidense afirmara que Kiev tendría que ceder territorios como parte de un eventual acuerdo de paz, una postura rechazada de inmediato por el presidente ucranio Volodímir Zelenski.
Posturas enfrentadas
Mientras Trump sugiere un intercambio de territorios que “beneficie a ambas partes”, Zelenski ha insistido en que Ucrania no entregará su tierra a los ocupantes, argumentando que la Constitución prohíbe ceder territorio y que cualquier solución sin Kiev sería “contra la paz”.
Analistas especulan que Putin podría ofrecer la devolución parcial de zonas en Zaporiya y Jersón a cambio de un reconocimiento ruso sobre Donetsk y Lugansk, manteniendo Crimea bajo control de Moscú. Sin embargo, estas opciones encuentran fuerte oposición en la opinión pública ucraniana.
Contexto y condiciones
El encuentro será el primero entre un presidente de EE. UU. y Putin desde 2021. Trump había dado a Moscú un plazo de 10 días para avanzar hacia un alto el fuego o enfrentarse a nuevas sanciones, pero el anuncio de la reunión parece haber pospuesto la presión económica.
El Kremlin exige limitar el suministro de armas occidentales a Kiev y un veto permanente a la entrada de Ucrania en la OTAN, mientras que Kiev demanda garantías de seguridad que impidan futuras agresiones.
La cita en Alaska se produce después de que el enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, visitara el Kremlin para explorar un alto el fuego. Aunque inicialmente Washington contempló un encuentro previo entre Putin y Zelenski, esta opción fue descartada tras la negativa rusa.



