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Trump impone nuevas tarifas portuarias y deja a una naviera estadounidense con una factura de $34 millones anuales

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La reestructuración de las tasas bajo la Sección 301 de la Oficina del Representante de Comercio de EE. UU. (USTR) sorprende a Atlantic Container Line, que advierte que podría abandonar el país si no se revierte la medida.


Un cambio de clasificación que sacude a la industria naviera

22 de octubre de 2025 — Nueva York.
La política comercial del presidente Donald Trump ha generado un nuevo conflicto en el sector logístico estadounidense.
La empresa Atlantic Container Line (ACL), con sede en EE. UU., ha sido re-clasificada por la U.S. Trade Representative (USTR) como operadora de buques roll-on/roll-off (Ro/Ro), lo que la obliga a pagar un nuevo arancel portuario de $34 millones al año.

El cambio proviene de la revisión de tarifas de la Sección 301, que regula las medidas comerciales contra prácticas extranjeras “discriminatorias”, un proceso iniciado bajo la administración Biden y culminado este mes por el equipo de Trump.

“Estamos en shock. Es un error burocrático que pone en riesgo nuestro negocio y el de nuestros clientes”, declaró Andrew Abbott, CEO de ACL, en entrevista con CNBC.

Una tarifa basada en tonelaje, no en carga

El nuevo esquema impone un cobro por tonelaje neto del buque, en lugar del número de vehículos transportados.
Esto afecta directamente a ACL, cuya flota híbrida transporta:

  • 80% contenedores estándar,
  • 10% maquinaria y vehículos pesados,
  • 10% carga sobredimensionada, como alas de avión o transformadores industriales.

A pesar de que la mayoría de su carga es contenerizada, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) re-clasificó a la compañía como naviera Ro/Ro.

“Nuestros barcos no son aparcamientos flotantes como los Ro/Ro tradicionales. Se puede ver la diferencia a simple vista”, protestó Abbott.

Según sus cálculos, ACL pagará $1,4 millones por barco, cinco veces al año, lo que totaliza $34 millones anuales para su flota que opera rutas transatlánticas semanales.

Un impacto en cadena sobre exportadores e importadores

El CEO de ACL advirtió que, si no se revisa la medida, la empresa podría retirar sus operaciones de EE. UU., afectando directamente a fabricantes y exportadores estadounidenses que dependen de su logística especializada.

“Muchos clientes nunca pensaron que nos afectaría. Están aterrados. Si salimos del país, tendrían que contratar servicios charter mucho más caros y sin frecuencia semanal,” explicó Abbott.

La empresa transporta maquinaria industrial, vehículos, piezas de fábricas y equipos energéticos entre Europa y América del Norte.
Uno de sus proyectos emblemáticos fue el traslado de una línea de ensamblaje de automóviles de Alemania a Kentucky, un servicio que “ningún otro operador podía ofrecer con esa regularidad”, subrayó el ejecutivo.

Un nuevo frente de incertidumbre comercial

El inesperado golpe arancelario llega en un momento de debilidad económica global y aumento de tensiones comerciales entre EE. UU. y China.
Abbott calificó la medida como “la gota que colma el vaso” para muchas empresas que ya lidian con altos costos logísticos y tarifas impuestas a la importación de componentes industriales.

“Esperamos poder hablar con alguien en la administración que escuche. Esto podría destruir un servicio único en el comercio atlántico”, advirtió.

Hasta el cierre de la publicación, la USTR no había emitido una respuesta oficial.

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