Bruselas pacta un arancel superior al previsto y compromete inversiones millonarias en energía y defensa.
Un acuerdo que evidencia la falta de poder negociador europeo
La Unión Europea ha firmado este fin de semana un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos que ha generado críticas en Bruselas por lo que muchos ven como una cesión ante las exigencias de Washington. Tras meses de negociaciones, se ha acordado aplicar un arancel general del 15%, una cifra que supera el objetivo europeo de limitar los gravámenes al 10%, en línea con el pacto alcanzado anteriormente con Reino Unido.
El acuerdo fue firmado en Escocia por el presidente Donald Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Aunque se evita una guerra comercial y se neutraliza la amenaza de aranceles del 30% anunciada previamente por Trump, el resultado final se considera una victoria estratégica para EE.UU.
Compromisos millonarios en energía y defensa
Además del nuevo arancel del 15%, que se aplicará de forma general salvo excepciones como el acero y el aluminio (que mantendrán tasas del 50%), la UE se compromete a realizar importantes inversiones en el mercado estadounidense:
- 750.000 millones de dólares en compras energéticas (gas natural licuado, petróleo y material nuclear) en los próximos tres años.
- 600.000 millones de dólares en inversiones generales en sectores estadounidenses.
- Compras no cuantificadas en defensa, lo que elevaría el total a 1,35 billones de dólares en inversión europea en EE.UU.
Este paquete forma parte de los esfuerzos de la Casa Blanca para reducir el déficit comercial con Europa, mientras que Bruselas busca alejarse del suministro energético ruso. No obstante, la sustitución de la dependencia de Moscú por la de Washington también genera inquietudes, dado el carácter imprevisible de Trump y la concentración de poder energético en manos extranjeras.
¿Qué gana Estados Unidos?
La Casa Blanca obtiene varios beneficios concretos:
- Un arancel superior al anterior, del 15%, que mejora su posición frente al sistema anterior de gravámenes del 4,8% más un 10% adicional aplicado desde 2023.
- Asegura la compra europea de grandes volúmenes de energía estadounidense durante años.
- Se garantiza una inyección masiva de capital europeo en su economía.
- Refuerza su posición como proveedor estratégico en defensa y energía, en detrimento de Rusia.
Incertidumbre en sectores clave
Von der Leyen ha afirmado que el acuerdo excluye aranceles para el sector farmacéutico y de semiconductores. Sin embargo, estos sectores aún están bajo revisión en EE.UU., y Washington mantiene abierta una investigación sobre las importaciones europeas, por lo que no hay garantías definitivas.



