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La Ley CLARITY entra en su fase decisiva: un fracaso en 2026 podría retrasar durante años la regulación cripto en EE. UU.

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El Senado estadounidense afronta una ventana cada vez más estrecha para aprobar su legislación sobre la estructura del mercado de activos digitales. Si CLARITY no supera el bloqueo legislativo antes del cambio de Congreso en 2027, el proyecto podría tener que renegociarse, modificarse profundamente o incluso quedar archivado.


CLARITY afronta una votación decisiva en el Senado

Estados Unidos entra en una semana crucial para el futuro de su regulación de las criptomonedas.

El Senado retomará sus sesiones después de más de un mes de receso y el líder de la mayoría republicana, John Thune, ha programado para el martes una votación destinada a cerrar el debate sobre la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales (CLARITY).

El problema para los republicanos es matemático.

Para superar un posible filibuster y avanzar con la legislación necesitarán alcanzar el umbral de 60 votos, por lo que el apoyo únicamente republicano podría no ser suficiente y será necesario atraer a varios senadores demócratas.

El Congreso tiene menos de 36 días hábiles antes de 2027

Si CLARITY no consigue avanzar ahora, el calendario legislativo comenzará a jugar en su contra.

El Senado tendría menos de 36 días hábiles antes del comienzo de 2027 y de la toma de posesión del nuevo Congreso.

Esto resulta especialmente importante porque las elecciones de mitad de mandato de noviembre pueden modificar la composición política tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.

Los 435 escaños de la Cámara y 33 escaños del Senado estarán en juego.

Un cambio de mayoría podría alterar completamente las condiciones bajo las que tendría que negociarse cualquier legislación sobre criptomonedas.

Cynthia Lummis advierte de un posible retraso hasta 2030

Una de las advertencias más contundentes ha llegado de la senadora republicana Cynthia Lummis, una de las principales defensoras de la legislación sobre activos digitales en Washington.

Lummis advirtió el 6 de septiembre que, si el Congreso no consigue alcanzar un acuerdo y enviar el proyecto al presidente durante esta ventana legislativa, la “próxima oportunidad real” podría no llegar hasta 2030.

La senadora tampoco se presenta a la reelección en 2026, por lo que el próximo Congreso perderá a una de las figuras que más activamente ha impulsado una legislación federal específica para el sector.

La referencia a 2030 debe entenderse como una advertencia política de Lummis y no como un plazo legal establecido.

¿Qué ocurriría realmente si CLARITY fracasa?

Que CLARITY no sea aprobada en 2026 no significaría que Estados Unidos deje de regular las criptomonedas.

Pero sí podría impedir que el actual proyecto se convierta en el marco legislativo integral que busca la industria.

Si el nuevo Congreso comienza sin que la legislación haya completado el proceso necesario, el trabajo podría tener que retomarse bajo una nueva correlación política.

Eso abre diferentes posibilidades: renegociar partes sustanciales del texto, presentar una legislación diferente o dejar la reforma integral de la estructura del mercado fuera de las prioridades inmediatas.

Por tanto, no puede afirmarse que CLARITY desaparecería automáticamente, pero su futuro sería considerablemente más incierto.

Una victoria demócrata cambiaría las negociaciones

Actualmente los republicanos disfrutan de una posición política particularmente favorable después de conseguir en 2024 el control de la Casa Blanca, el Senado y la Cámara de Representantes.

Esa combinación facilitó el avance de legislación favorable al establecimiento de nuevas reglas para los activos digitales, incluida la GENIUS Act, centrada en stablecoins.

Las elecciones de noviembre podrían modificar ese equilibrio.

Los mercados de predicción citados por Cointelegraph sitúan actualmente a los demócratas como favoritos para recuperar la Cámara de Representantes, mientras que la batalla por el Senado aparece mucho más equilibrada.

Las probabilidades de estos mercados cambian continuamente y no deben interpretarse como resultados electorales asegurados.

Los demócratas podrían exigir cambios importantes

Un Congreso con mayor peso demócrata no significaría necesariamente el final de cualquier legislación sobre criptomonedas.

Sin embargo, sí podría modificar las prioridades.

Aspectos relacionados con protección del consumidor, conflictos de interés, supervisión regulatoria, intermediarios, DeFi y competencias de las agencias podrían volver a negociarse.

Los republicanos podrían pasar de definir buena parte de los términos de la legislación a necesitar aceptar modificaciones impulsadas por los demócratas para conseguir un acuerdo bipartidista.

Ese escenario podría producir una versión de la regulación estadounidense considerablemente diferente de la que actualmente impulsa CLARITY.

Coinbase y Ripple tienen mucho en juego

La industria cripto tampoco permanece al margen de la batalla política.

El comité de acción política Fairshake, respaldado entre otros por Coinbase y Ripple Labs, ha destinado importantes recursos a apoyar candidatos considerados favorables al establecimiento de un marco regulatorio para los activos digitales.

La influencia de estos PAC ya fue visible durante las elecciones de 2024.

El entonces senador demócrata por Ohio Sherrod Brown, que presidió anteriormente el Comité Bancario del Senado, perdió su escaño frente al republicano Bernie Moreno después de una campaña en la que organizaciones respaldadas por la industria cripto gastaron millones de dólares.

Brown vuelve ahora a competir por un asiento en el Senado en unas elecciones especiales frente al republicano Jon Husted.

Fairshake también encuentra resistencia

El dinero de la industria no garantiza victorias electorales.

En Illinois, la vicegobernadora Juliana Stratton consiguió ganar las primarias demócratas para el Senado pese a ser objetivo de publicidad negativa financiada por organizaciones vinculadas al sector cripto.

La situación refleja una estrategia cada vez más evidente: apoyar candidatos favorables a determinadas políticas sobre activos digitales y enfrentarse electoralmente a algunos legisladores considerados hostiles al sector.

Esta creciente participación también está provocando críticas sobre el peso del dinero de las empresas cripto en la política estadounidense.

La Casa Blanca seguiría en manos republicanas

Incluso si los demócratas consiguieran recuperar una o ambas cámaras del Congreso, existe una variable que permanecería sin cambios.

La presidencia continuará bajo control republicano hasta enero de 2029.

Esto significa que cualquier legislación aprobada por un Congreso controlado por los demócratas todavía tendría que superar el posible veto presidencial.

Anular un veto requiere una mayoría de dos tercios tanto en la Cámara como en el Senado, un umbral considerablemente más difícil de alcanzar.

La situación podría generar un periodo de bloqueo legislativo si la Casa Blanca y el Congreso mantienen posiciones incompatibles sobre la regulación de las criptomonedas.

SEC y CFTC podrían actuar aunque CLARITY fracase

El fracaso de CLARITY tampoco dejaría necesariamente un vacío regulatorio completo.

Dos instituciones seguirían teniendo una enorme influencia: la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC).

Los responsables de ambas agencias han señalado su intención de continuar desarrollando el marco aplicable a los activos digitales incluso si el Congreso no consigue aprobar CLARITY.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre regulación administrativa y legislación federal.

Las agencias pueden interpretar y aplicar las competencias que ya tienen, pero una ley aprobada por el Congreso proporciona una base más estable para definir cuestiones estructurales como qué activos corresponden a la SEC, cuáles están bajo la CFTC y qué obligaciones deben cumplir las plataformas que operan con ellos.

La división SEC-CFTC sigue siendo uno de los grandes problemas

Precisamente uno de los principales objetivos de una legislación de estructura de mercado es reducir años de incertidumbre sobre las competencias regulatorias.

La industria lleva tiempo reclamando reglas más claras para determinar cuándo un activo digital debe considerarse un valor y cuándo puede tratarse como una commodity.

Sin una legislación federal suficientemente clara, una parte de esas cuestiones podría continuar dependiendo de regulaciones administrativas, interpretaciones de las agencias y decisiones judiciales.

Esto incrementaría el riesgo de que futuros gobiernos vuelvan a modificar el enfoque regulatorio sin necesidad de cambiar una ley aprobada por el Congreso.

2026 puede convertirse en la gran ventana legislativa para las criptomonedas

La importancia de las próximas semanas va mucho más allá de una única votación.

El sector cripto estadounidense dispone actualmente de una combinación política excepcionalmente favorable: Casa Blanca republicana, mayoría republicana en ambas cámaras y reguladores que han mostrado una posición más abierta hacia los activos digitales.

Las elecciones de noviembre podrían alterar una parte importante de ese escenario.

Si CLARITY supera el Senado y completa el proceso legislativo, Estados Unidos podría establecer uno de los marcos regulatorios más importantes de su historia para el mercado de activos digitales.

Si fracasa, la regulación cripto no desaparecerá, pero podría comenzar un periodo mucho más incierto de negociaciones, modificaciones legislativas y actuación independiente de SEC y CFTC.

Por eso la votación de esta semana se perfila como uno de los momentos políticos más importantes de 2026 para la industria de las criptomonedas en Estados Unidos.

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