Nvidia cerró su segundo trimestre fiscal de 2027 con ingresos récord de $96.200 millones, mientras su negocio de centros de datos alcanzó los $89.000 millones y la compañía proyecta otro salto hasta aproximadamente $108.000 millones en el próximo trimestre.
Nvidia mantiene el extraordinario crecimiento de la inteligencia artificial
Nvidia presentó unos resultados que muestran que el ciclo de inversión mundial en infraestructura de inteligencia artificial continúa creciendo a gran velocidad.
Durante su segundo trimestre fiscal de 2027, finalizado el 26 de julio de 2026, la compañía registró $96.200 millones en ingresos, un aumento del 106% interanual y del 18% respecto al trimestre anterior.
El beneficio neto GAAP alcanzó los $59.700 millones, mientras que el beneficio operativo se situó en $63.700 millones.
Además, Nvidia mantuvo un extraordinario margen bruto GAAP del 75%.
Data Center ya genera $89.000 millones
La gran locomotora continúa siendo el negocio de centros de datos.
Data Center generó $89.000 millones durante el trimestre, creciendo un 18% trimestral y un 117% frente al mismo periodo del año anterior.
Esto significa que aproximadamente el 92,5% de los ingresos totales de Nvidia ya proceden de este segmento.
El crecimiento no depende únicamente de la venta de GPUs. Nvidia está construyendo una plataforma que integra aceleradores, CPUs, redes de alta velocidad, sistemas completos y software para desplegar grandes infraestructuras de IA.

Nvidia espera superar los $100.000 millones en un solo trimestre
La compañía tampoco anticipa una desaceleración inmediata.
Nvidia proyecta aproximadamente $108.000 millones de ingresos para el tercer trimestre fiscal, con un margen de variación del 2%.
El margen bruto esperado se sitúa alrededor del 74%.
Un detalle especialmente relevante es que esta previsión no incluye ingresos de Data Center Compute procedentes de China, uno de los mercados más afectados por las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados.
Blackwell y Rubin sostienen la siguiente fase
Nvidia continúa acelerando su transición hacia sistemas completos de infraestructura de IA.
La hoja de ruta de Blackwell y Rubin pretende mantener ciclos rápidos de actualización tecnológica, mientras la plataforma Vera Rubin está entrando en producción a gran escala, según la información recogida en el documento.
Esta estrategia permite a Nvidia vender no solamente nuevos centros de datos, sino también actualizaciones de infraestructura a clientes que ya utilizan generaciones anteriores.
El desafío será mantener suficiente suministro de memoria de alto ancho de banda, empaquetado avanzado, sistemas de refrigeración, energía y componentes de red para convertir la enorme demanda existente en ingresos efectivos.
Los hyperscalers siguen siendo fundamentales
Amazon, Microsoft, Google y otros grandes proveedores de nube continúan desempeñando un papel esencial en el ciclo de inversión en inteligencia artificial.
Estas compañías compran infraestructura para desarrollar sus propios modelos, ofrecer capacidad computacional a terceros e integrar IA en sus servicios.
Por ello, uno de los principales riesgos para Nvidia sería una desaceleración del CAPEX de los hyperscalers antes de que las inversiones actuales demuestren suficientes retornos económicos.
La siguiente fase del mercado dependerá cada vez menos de demostrar que existe demanda de IA y más de demostrar que esa demanda puede generar suficiente monetización para justificar nuevas inversiones.
La inferencia podría prolongar el boom de la IA
La primera fase de la revolución de Nvidia estuvo dominada por el entrenamiento de grandes modelos.
Sin embargo, la inferencia podría convertirse en uno de los motores que prolonguen el ciclo.
Cada interacción con un modelo de IA, agente autónomo o aplicación generativa requiere capacidad computacional. Si estas herramientas se integran masivamente en empresas y productos de consumo, la inferencia podría convertirse en una fuente recurrente de demanda de infraestructura.
Nvidia devuelve $26.000 millones a sus accionistas
La enorme generación de beneficios también está permitiendo a Nvidia incrementar la remuneración a sus accionistas.
Durante el trimestre, la compañía devolvió aproximadamente $26.000 millones mediante recompras de acciones y dividendos.
Al mismo tiempo, continúa invirtiendo fuertemente para mantener su liderazgo tecnológico.
Los gastos operativos GAAP alcanzaron los $8.400 millones, un 55% más que hace un año.
El gran interrogante ya no es si existe demanda de IA
Los resultados muestran una compañía operando a una escala que hace pocos años habría parecido extraordinaria.
Ahora el principal interrogante para Nvidia y para todo el mercado tecnológico es cuánto tiempo puede mantenerse este ritmo.
La tesis alcista depende de que la IA se convierta en una infraestructura tecnológica comparable a la computación en la nube, con entrenamiento, inferencia y agentes generando cada vez más demanda.
El escenario bajista ni siquiera necesita que la inteligencia artificial fracase: bastaría con que los retornos económicos de las inversiones llegaran más lentamente de lo esperado, provocando una moderación del gasto de los grandes clientes.
Con $96.200 millones de ingresos trimestrales y una previsión de $108.000 millones para el siguiente trimestre, Nvidia entra ahora en una etapa en la que mantener la velocidad de crecimiento será tan importante como haber liderado la primera gran ola de infraestructura de inteligencia artificial.



